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Barranco del Quíquere

Uno de los reductos nudistas por excelencia de Lanzarote. Guarecido bajo un acantilado rocoso, el baño resulta plácido. El perfil volcánico contrasta con el potente azul del mar y las magníficas vistas a las vecinas islas de Fuerteventura y Lobos.

El chapuzón en el Quíquere se beneficia de unos exquisitos fondos marinos, uno de los caladeros preferidos de los submarinistas. Con gafas y tubo podrá combinar la sesión nudista con el deleite contemplativo submarino.

Puerto del Carmen cuenta con uno de los reductos nudistas más sugerentes de Lanzarote. Se trata del Barranco del Quíquere. Un excelente conjunto de calitas naturales de piedra volcánica localizado a dos kilómetros al sur del casco marinero. El cobijado núcleo turístico goza de una envidiable meteorología. Esta agradable condición se intensifica en el Quíquere, gracias a los acantilados que resguardan las calas naturistas. El ambiente resulta extremadamente apacible. Acompaña el cuadro paisajístico: el Océano Atlántico con las vecinas islas de Fuerteventura y Lobos en el horizonte, y el Monumento Natural de Los Ajaches reinando el cono sureste de Lanzarote.

Pintura del Barranco del Quíquere (por Jorge Marsá)

El pequeño acantilado que separa al bañista de las charcas, en torno a los quince metros de altura, se supera accediendo a través de una zigzagueante escalera. No tiene misterio su localización. Está a unos cincuenta metros de la zona de aparcamiento, al lado de unos caserones en primera línea de mar. Ya en las calas comprobará que la brisa es ligera. Alivia mínimamente el calor. Ello, unido a la cercanía de la inmensa lámina oceánica, invita a tomar continuos baños.

Chapuzón nudista en las exquisitas aguas del Barranco del Quíquere, Puerto del Carmen, Lanzarote

La calidad de los fondos marinos del Barranco del Quíquere es sobresaliente. Caladero habitual de las inmersiones de los submarinistas, resaltan sus distintos tonos azules. Aproveche su chapuzón, gafas y tubo mediante, para contemplar su rica biodiversidad. Asimismo, el Atlántico en esta latitud siempre está en calma (salvo los pocos días al año de temporal del sur en Lanzarote). Lanzarse al agua es bien sencillo. El retorno a las calas resulta más complejo. Vale la pena cerciorarse de un caminito sin erizos y con buenos apoyos. En este sentido, no sobra equiparse con un buen calzado náutico. 

Pareja aprovechando los últimos rayos de sol al atardecer sobre el Barranco del Quíquere

Los echaderos de piedra natural no cuentan ni con hamacas ni sombrillas. Disfruta de un espacio natural. La piedra volcánica y sus caprichosas formas dibujaron algunos recovecos donde se puede acomodar para el día de sol y playa. Eso sí, tendrá que identificarlo previamente y colonizar el lugar con la toalla. Barranco del Quíquere se erigía en un exclusivo rincón nudista apenas transitado. Mantiene esta condición durante casi todo el año. Sin embargo, de una década a esta parte, los meses de julio y agosto se inunda de nudistas. En esta época, el mejor momento para disfrutar de la cala coincide con las primeras horas del día y cuando empieza a caer el sol, alrededor de las seis y media de la tarde.

Cómo llegar

- A pie. Desde el Varadero de Puerto del Carmen. El sendero hacia el sur de la isla es de apenas dos metros de ancho. El paseo mira al mar desde una privilegiada posición. El camino está acotado por una línea de troncos de madera. El pateo hasta alcanzar las calas nudistas se extiende alrededor de un cuarto de hora. Ver sendero.

- En coche. En la salida sur de Puerto del Carmen en dirección a Puerto Calero. A aproximadamente un kilómetro deberá tomar un camino de tierra hacia la costa. Ver ruta.

¿Apetece una sesión de running antes del baño nudista? Luis Arencibia, en su Lanzarote Trails, nos ofrece este itinerario

Breve guía para que su baño en el Barranco del Quíquere sea perfecto

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