Sol y playa en el cono sur de Lanzarote.

La moderna planta hotelera mira a Fuerteventura e Isla de Lobos.

Las playas de Papagayo componen la estampa turística del núcleo.

Restaurante El Risco, La Caleta de Famara
Restaurante La Marea, Playa Honda, Lanzarote
La Bohemia
Restaurante El Marinero de Arrieta
Paisaje de celuloide. Cine rodado en Lanzarote

Playa Blanca

El antiguo pueblo pesquero se ha transformado en un moderno núcleo turístico. Playa Blanca ocupa un privilegiado emplazamiento a orillas del Atlántico. El casco es su holgado paseo marítimo de ocho kilómetros. La franja costera del sur de Lanzarote resulta garantía de sol y playa en familia.

Dónde alojarse

El hotel Princesa Yaiza. El hotel Meliá Volcán.

Playas y calas

Papagayo. Los Charcones.

Dónde comer

Casa Brígida. Aromas Yaiza. Más Tapas. Casa Roja.

Qué hacer

De compras en el puerto deportivo Marina Rubicón.

Vida nocturna

El lujoso club musical Cuatro Lunas. El Mirador. Café del Mar. Marea.

Playa Blanca ocupa toda la franja sur de Lanzarote. El antiguo pueblo de pescadores se transformó en el último núcleo turístico de la isla. Su juventud está íntimamente relacionada con la modernidad de sus complejos alojativos. La localidad sureña se desarrolló alrededor de su espectacular bahía. Son ocho kilómetros costeros que comunican la majestuosa cadena de playas de Papagayo (este) y el Faro de Pechiguera (oeste). 

Playa Blanca ocupa toda la franja costera del sur de Lanzarote

El mirador de Fuerteventura

La posición geográfica de Playa Blanca le otorga un rol de importancia en la comunicación comercial y turística con la isla vecina de Fuerteventura (históricamente como espacio de vigilancia). El frecuente tránsito de los grandes barcos de Fred Olsen y la naviera Armas conforma una seña de identidad de Playa Blanca. El Atlántico, siempre en calma al sur de Lanzarote, aparece como un infinito plato acuático para su disfrute. La playita del pueblo y playa Dorada en el centro del casco urbano, pero sobre todo las paradisiacas playas de Papagayo abren su panorámica en dirección a Fuerteventura y el sugerente islote de Lobos. 

Playa Blanca cuenta con las mejores playas de Lanzarote: Papagayo

Las sobresalientes condiciones de sol y playa se complementan con una digna oferta asociada al ocio. Playa Blanca destaca por su perfil gastronómico, que da continuidad al tradicional motor económico del casco sureño: la pesca. La avenida marítima del pueblo está repleta de restaurantes especializados en la sencilla gastronomía popular a base de mojos, papas arrugadas, pescados y mariscos. Sin embargo, la incorporación del puerto deportivo Marina Rubicón a los activos del sur ha logrado cualificar la línea culinaria con guisos modernos. 

Deporte y vida nocturna

Si los bulevares de la localidad resultan perfectos para el paseo y el running, la inexistencia de un gran centro deportivo en Playa Blanca constituye una de las asignaturas pendientes del núcleo turístico. La práctica del tenis o la natación, disputar un partido de fútbol sala o baloncesto queda en manos de los propios complejos alojativos. Las novedades en el terreno de ocio familiar se han reducido a la incorporación de dos instalaciones náuticas de perfil lúdico: Aqualava y Aqualand.

Playa Blanca sí está a la altura con su moderno y variado itinerario nocturno. No hay un club musical en la isla que pueda competir con el lujoso Cuatro Lunas del hotel Princesa Yaiza. Café del Mar y El Mirador reinan la noche en el puerto deportivo Marina Rubicón. Con un perfil más juvenil y discotequero destaca Jungle´s Bar. Nuestro preferido, sin embargo, es la terraza chill out Marea: aires orientales sobrevuelan esta atractiva terraza a cielo abierto, al embrujo de la noche del sur de Lanzarote. 

En definitiva, Playa Blanca y su conexión al mar se erigen en garantía de sol y playa en familia, encuentro cultural con la gastronomía tradicional de Lanzarote, y el disfrute de los atardeceres en una óptima oferta de terracitas con vistas al Atlántico.