AlojamientoEntre 85 y 185 euros.
Dir.C/ El Parral, 144
El Islote
Plano
Tfno.660 404 079
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Subiendo Volcanes, por Clara Suárez

Casa Tomarén

Cobijada entre inmensas bolsas de lava, Casa Tomarén es arquitectura popular de Lanzarote. Al universo volcánico se le adhiere un paisaje preñado de parras, higueras y vómitos volcánicos. La holgada urbanización está rodeada de una cuidada colección botánica que desemboca en una majestuosa piscina en medio de un pequeño volcán.

Los siete inmuebles, de dos a ocho personas de capacidad, conforman unos alojamientos peculiares. La tradición arquitectónica lanzaroteña se funde con el decorado y mobiliario de aire oriental. Las villas se mimetizan con el entorno rural aprovechando su excelente ubicación para un descanso claramente diferenciador.

Casa Tomarén (El Islote) luce misteriosa. Encorsetada entre coladas de malpaís y cenizas volcánicas de La Geria, la urbanización rural destaca por su estampa arquitectónica de carácter tradicional. La remodelación y el remozado de la antigua casona han potenciado el atractivo de las aristas más peculiares de la arquitectura de Lanzarote. Al impactante marco paisajístico, preñado de parras, higueras y vómitos volcánicos, se le añade una cuidada colección botánica que rodea al alojamiento.

Exótica piscina entre coladas volcánicas de Casa Tomarén

El poblado donde se asienta la edificación campestre ocupa el centro geográfico de la isla. Una franja de territorio agrícola, esencialmente dedicada al cultivo de la vid, donde el silencio reina, sólo roto por la compañía del alisio predominante en Lanzarote.

En este sentido, el enclave de Casa Tomarén rezuma parsimonia. Un escenario relajante que se ha equipado coquetamente con espacios y mobiliarios para disfrutar al aire libre de la impronta volcánica del lugar. La tradición insular se funde con efluvios orientales. Tanto en los elementos de jardinería, como en las haimas, bancadas y pérgolas de las casas y las zonas comunes, el ambiente zen revolotea alrededor de Tomarén.

El sonido del silencio

Resulta probable que Paul Simon, cuando compuso The Sound of Silence, se imbuyera en una estampa similar a este reducto relajante: enormes coladas volcánicas rodeando una espaciosa piscina, confortables hamacas-haimas, los pajarillos cantando y el silencio a sus anchas apoderándose del huésped. El paseo matutino tras el desayuno en la red de vericuetos de lava, la lectura pausada o la simple contemplación del paisaje suponen un dispendio de sosiego.

Pintura de Jorge Marsá de Casa Tomarén

La pausa de la urbanización se traslada a las casonas. El alojamiento se distribuye en siete posibilidades. Dos estudios, una villa de doble planta con terraza y jardín propios (estas tres opciones para dos personas), y otros cuatro inmuebles para grupos más numerosos. Todas las estancias están equipadas con acceso a internet inalámbrico, tv, dvd, cd, mp3 y radio.

Las más amplias alcanzan los 120 metros distribuidos en salón independiente, completa cocina, dos dormitorios, cuarto de baño y terraza con pérgola mirando al exterior. Aunque las villas tienen una cocina equipada, la casa facilita la opción de desayuno en el rústico comedor común a base de té, café, zumos, embutidos, cereales y fruta. 

Vista exterior de una de las casonas de Tomarén

Casa Tomarén es un oasis relajante. Se adapta a la perfección para aquellos que pretendan unas vacaciones diferentes en la isla de los volcanes, alejados del bullicio turístico. El entorno, inmerso en La Geria, invita al paseo entre lavas y cenizas volcánicas, la ruta ciclista o acercarse al mundo vitivinícola de Lanzarote.

Nota de la dirección: Las fotografías que acompañan esta información son propiedad de Casa Tomarén.

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