Dir.Ctra. Yé, s/n

Plano
Horario10:00 a 17:45; 1 julio al 15 de septiembre: 10:00 a 18:45.
PrecioEntre 2,25 y 4,50 euros.
Tfno.928 526 548
Web
Blog Rubicón sobre Historia de Lanzarote, por Álex Brito
Lanzarote 3: En fotografía
Conocer Arrecife
La Bohemia
Restaurante Lilium, Marina Lanzarote

El Mirador del Río

Un lugar privilegiado para contemplar Archipiélago Chinijo, unas islas, islotes y peñascos localizadas a una milla náutica al noroeste de Lanzarote. La estructura de malpaís volcánico del edificio se integra perfectamente con el entorno natural del Volcán de la Corona (Yé).

Manrique esconde la panorámica de Chinijo despistando. Ya en el interior del Mirador, de sopetón, el visitante tropieza con los ventanales inmensos de la cafetería que se abren a la portentosa estampa de islas de La Graciosa y Montaña Clara. Hay que salir a las dos terrazas exteriores. Al fenómeno visual se le añade el audio del río. La fuerte corriente del norte lanzaroteño hace rugir al mar cuando contacta con la rocosa bahía bajo el risco de Famara.

Cuando el visitante se aproxima a la colosal estructura de malpaís volcánico del edificio del Mirador del Río, al norte de Lanzarote, nada hace presagiar el espectáculo contemplativo que se está a punto de vivir. La obra arquitectónica de César Manrique se localiza sobre el risco de Famara, a unos cuatrocientos metros de altura. La fiereza de la roca de lava procedente del vecino Volcán de la Corona y el verde colonizaje del líquen que se posa sobre el malpaís contrastan con el blanco impoluto y el suelo de parqué del interior del Mirador. Manrique juega al despiste con este contraste, a la vez que la atención con algún amuleto decorativo en forma de cerámica tradicional en el pasillo de acceso al salón principal del centro turístico.

Mirador del Río, Lanzarote

Una vez en la elegante cafetería, el visitante, todavía pensando en los detalles decorativos, tropieza de sopetón con unos ventanales inmensos que miran al Río. Un brazo de mar de alrededor de un kilómetro que separa Lanzarote del Archipiélago Chinijo: unas islas, islotes y peñascos localizadas a una milla náutica al noroeste de la isla de los volcanes. Atravesar el Río a nado se ha convertido en una de las pruebas deportivas más atractivas de Lanzarote. Acontece cada año el último sábado de septiembre con un marcado carácter participativo.

El efecto perseguido por Manrique, forzar un cambio de ritmo brutal, una sorpresa, se logra de manera sobresaliente. La Graciosa, la principal isla de Chinijo, aparenta ser una extensión de Lanzarote. Asombra la especial nitidez con la que detectamos el salvaje escenario de esta isla casi desértica. El jable que baña toda su extensión luce especialmente dorado. La panorámica resulta más sugerente cuando se amplía el prisma visual hacia el norte del Atlántico. En días luminosos y despejados se logra observar una postal excelente de Montaña Clara y Alegranza, otros dos enigmáticos islotes de Chinijo, que unidos a la figura de La Graciosa dan porte a esta reserva natural.

Espectacular panorámica de Archipiélago Chinijo desde Mirador del Río

El arrullo del Río

El salón interior creado por Manrique facilita la tranquila contemplación del escenario. De la espigada bóveda blanca llaman la atención unas estrambóticas esculturas de varillas y placas de hierro. A los pies de los sugerentes ventanales, cóncavos en su eje horizontal y ligeramente oblicuos en el vertical, se localiza mobiliario típico de cafetería y unas holgadas bancadas de piedra natural blanca con cómodos cojines orientados, cómo no, al Río y Chinijo. Momento ideal para tomar un refrigerio. La oferta se limita a una correcta muestra de cafés, baguettes y licorería.

Cafetería del Mirador del Río

Sin embargo, quedarse aquí, en el salón interior, es limitar la visita al Mirador del Río de manera absurda. Lo mejor procede de la conexión con la naturaleza cuando se anima a salir a las terrazas exteriores. Abrigado por la masa de malpaís volcánico, ya a cielo abierto, al fenómeno visual se le añade el audio del río. La pieza atlántica entre la costa insular y La Graciosa, de algo más de un kilómetro, aparenta estar en calma absoluta. A veces la vista engaña. La fuerte corriente del norte lanzaroteño hace rugir al mar cuando contacta con la rocosa bahía bajo el risco de Famara. En la costa suena a estampida. A cuatrocientos metros por encima del nivel del mar conforma el suave arrullo del Río.

El balcón del Mirador del Río.

No sólo las islas de Chinijo concentran la atención del turista. Cabe perder la mirada hacia el enorme acantilado de Famara. Una primorosa estampa natural de veintidós kilómetros que conecta Punta Fariones (Órzola) con Teguise. En su seno está el punto más alto de la isla: Peñas del Chache (671 mts.). El risco de Famara constituye una de las zonas más ricas en biodiversidad de la isla. Alberga numerosas especies de flora y fauna. En el litoral lanzaroteño también cautiva al visitante las bellísimas salinas del Río (las más antiguas de Canarias), vecinas de una de las playas más exóticas de Lanzarote. El balcón, de suelo empedrado, está equipado con varios tomavistas (al precio simbólico de un euro) que permite buscar con mayor detalle las islas de Chinijo. Los robustos brazos de madera separan del vacío. Es una zona segura, pero conviene estar atentos cuando acuda a este centro turístico con niños. 

Risco de Famara y La Graciosa desde Mirador del Río

En el exterior se percatará de que existe otra terraza en un nivel superior. Para acceder a ella tendrá que entrar al salón principal y subir por una coqueta escalera en forma de caracol. En la segunda planta del Mirador se encuentra una elegantísima tienda con productos típicos de las islas. Y ya en el tramo final, tercera planta, una cristalera redonda, dentro de un montículo de malpaís, le invita nuevamente a salir al exterior a una terraza con doble panorámica: al sur, la del Volcán de la Corona del vecino pueblo de Yé y, al norte,  Chinijo y sus islas en toda su dimensión.

El mejor momento para visitar Mirador del Río

El norte de Lanzarote y en concreto esta cota sobre la que se asienta el Mirador del Río amanece normalmente nuboso. Descarte las primeras horas del día para visitar este centro turístico a excepción del último cuatrimestre de cada año, de septiembre a diciembre. Cada mediodía, justo antes de almorzar, puede ser una buena oportunidad de cara a disfrutar de sus vistas, ya que, normalmente, el cielo estará despejado.

Galería de fotos