Dir.Ctra. de Yé, s/n
Punta Mujeres
Plano
Horario10:00 a 18:00 (última visita: 17:00); 15 junio al 30 septiembre: 10:00 a 19:00 (última visita: 18:00)
PrecioEntre 4,50 y 9 euros.
Tfno.928 848 484
Web
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La Cueva de los Verdes

Un viaje subterráneo a través de un túnel volcánico que parte del Volcán de la Corona. Una ruta con destino a las entrañas del proceso eruptivo de hace milenios. El trabajó artístico de Jesús Soto se ciñó a un medido juego de luces y sombras que alumbra un escenario único.

Los relieves y texturas de las bóvedas volcánicas de la cueva conforman un espacio peculiar. El contraste de panorámicas se extiende alrededor de un kilómetro a través de galerías superpuestas, interconectadas entre ellas verticalmente. Confluyen canales de lava con bloques inmensos arrastrados por la corriente volcánica, goterones con forma de estalactita...

La Cueva de los Verdes, situada al noreste de Lanzarote, supone un viaje subterráneo a través de un extenso tubo volcánico que parte del Volcán de la Corona (Yé). El inmenso valle de malpaís desde el pueblo norteño hasta la cercana costa se ve enriquecido por las salpicaduras de líquen, una florecilla verde que brota sobre la piedra volcánica. Una primorosa postal paisajística.

Pintura de Cueva de los Verdes de Jorge Marsá

A mitad de camino entre Corona y el mar está escondida esta cueva, una ruta en las entrañas del proceso eruptivo de hace unos tres mil años magníficamente acondicionada por el artista majorero Jesús Soto. La mano del creador, imprescindible para abrir la travesía al gran público, se ciñó a un medido juego de luces y sombras que alumbra un escenario único. Este mismo tubo volcánico continúa hacia la costa viendo la luz en otro centro turístico lanzaroteño: Jameos del Agua. Van de la mano también las creaciones de arte-naturaleza de Soto y César Manrique.

Cueva histórica

El laberinto subterráneo, escondido bajo toneladas de manto volcánico, sirvió de refugio a la población local durante los siglos XVI y XVII. Una época de especial inseguridad frente a los continuos ataques piráticos procedentes de la costa norte de África que sufría Canarias. Las serpenteantes galerías se erigían en un lugar seguro. Según cuentan durante el recorrido, el clan de los Verdes era vecino de esta cueva, de ahí su denominación como Cueva de Los Verdes.

Foto espectacular del interior de la Cueva de los Verdes obra de Ramón Pérez Niz, Lanzarote

A los importantes lazos históricos de esta caverna se une su valor científico. La cueva se transformó, a partir del siglo XIX, en parada obligatoria de científicos europeos con formación geológica. Las particularidades del fenómeno volcánico del Monumento Natural del Malpaís de la Corona, con la existencia en su seno de dieciséis jameos, constituían un valioso objeto de estudio para la comunidad científica.

La adaptación del espacio como centro turístico en 1964 facilita el acercamiento a este entorno rico en valores geológicos. La actuación artística está inteligentemente integrada en el delicado paisaje. La mano del hombre se aprecia principalmente en la explanada de acceso a la cueva. El interior apenas se tocó, limitándose la intervención de Soto a iluminar el sendero bajo la tierra. Una apuesta de luces y sombras donde se resaltan los relieves y texturas de las majestuosas bóvedas volcánicas de la cueva. La travesía tiene banda sonora, un sinuoso sonido ambiental que encaja a la perfección con la experiencia que estamos a punto de vivir.

El recorrido

El descubrimiento de la Cueva de los Verdes tiene mucho de inquietante aventura. Salvando la distancia, uno se pone en la piel del espeleólogo, el curioso que no tenía límites por explorar lo desconocido. La ruta guiada se extiende durante cuarenta y cinco minutos. Atravesaremos un kilómetro de galerías superpuestas e interconectadas entre ellas verticalmente. El contraste de panorámicas es de una belleza inigualable.

Los canales de lava del interior de la Cueva de los Verdes, Lanzarote

El inmenso túnel volcánico, conocido también como Túnel de la Atlántida, alcanza en algunos tramos los cincuenta metros de altura. Es el mayor tubo volcánico submarino de la tierra, con 1.600 metros de longitud. El proceso de solidificación de la lava expulsada por el Volcán de la Corona hace milenios ha generado unas formas y contornos muy peculiares. Contemplamos un crisol caprichoso donde confluyen canales de lava con bloques inmensos arrastrados por la corriente volcánica, goterones de lava con forma de estalactita, depósitos salinos, estratos de lava solidificada...

La iluminación ideada por Soto resalta la rica paleta de colores de las bóvedas de la cueva. Los tonos rojizos y ocres conviven en armonía. Los diferentes coloridos están condicionados por los procesos de oxidación de la colada volcánica o de las filtraciones de agua del exterior.

Plano realizado por Francisco Perdomo Cejudo (ingeniero de Montes) y M. Enrique Spínola (arquitecto)

A mitad de recorrido tropezamos con el auditorio de la Cueva de los Verdes. Esta sala increíble donde se han desarrollado conciertos clásicos y folclóricos tiene una acústica descomunal. Esta experiencia cultural, bajo tierra, mantiene un aura singular. Combinar la ruta por la cueva con la asistencia a un concierto es recomendable al cien por cien.

Sorprende la temperatura del lugar. Justo antes de acceder, uno supone que la humedad resultará desagradable. Sin embargo, la cueva, gracias a las corrientes de aire, se mantiene en torno a los 20º.

El mejor momento para visitar la Cueva de los Verdes

Este centro turístico recibe una gran cantidad de visitantes. Si pretendemos conocerlo en verano es mejor hacerlo a primera hora del día o en las últimas de la tarde. En caso contrario, se corre el riesgo de perder mucho tiempo por la excesiva carga de excursiones en grupo que tienen lugar en las horas punta de la jornada.

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