Espacios culturales

Dir.C/ Elvira Sánchez, s/n
Haría
Plano
HorarioTodos los días de 10:30 a 13:50 (última visita guiada).
PrecioEntre 5 y 10 euros.
Tfno.928 843 138
Correo | Web

Casa-Museo César Manrique

Rodeada del imponente palmeral de Haría, la Casa-Museo de César Manrique (residencia del artista) condensa los principales valores del arte-naturaleza del creador lanzaroteño. La más notable, una edificación mimetizada en el paisaje naturista, con diferentes rincones para contemplar los valles y palmeras que acunan al pueblo norteño.

En el espacio cultural también encontrará una réplica de las aristas más características de la simpática arquitectura popular de Lanzarote, que Manrique enaltece en una clara muestra del buen gusto decorativo. El encuentro sorpresivo con la terraza-piscina de la vivienda resulta el momento más singular de la visita. 

 

Con su desaparición en 1992, Lanzarote se quedaba húerfana de nuevas intervenciones de arte-naturaleza de César Manrique. Sin embargo, la originalidad de su obra pública condensada en los Centros de Arte, Cultura y Turismo, y su antigua residencia transformada en sede de su fundación mitigaban esa sensación de orfandad. Al no estar parecía imposible esperar otra experiencia sensorial propia de su genio artístico. 

Exterior de la Casa-Museo de César Manrique

Coincidiendo con el 25 aniversario de su fallecimiento y el cuarto de siglo de andadura de la Fundación César Manrique, la entidad que mantiene vivo el espíritu del creador lanzaroteño abrió en agosto de 2013 la Casa-Museo de Haría. La morada que resultó el último hogar de Manrique se localiza en el exterior del bello pueblo norteño, rodeado de un impresionante palmeral. 

Universo manriqueño

La Casa-Museo funciona como un espacio cultural en el que se abrazan las diferentes vertientes del universo manriqueño de arte-naturaleza. Está el jardín asentado sobre cenizas volcánicas del que brota abundante vegetación, cactus y plantas en esencia, bajo la custodia de las nobles palmeras. El marco naturista, fiel a la fijación de Manrique por mostrar, se consume desde diferentes estancias de la casa, como la zona de bienvenida convertida en lugar de reposo o el luminoso cuarto de baño interior con vistas al pameral y los valles que acunan a Haría. 

Terraza-Piscina de la Casa-Museo de Manrique en Haría

Como en sus proyectos más significativos, Mirador del Río o Jameos del Agua, se impone esa querencia artística por sorprender. Primero esconde y despista, para acto seguido dejar con la boca abierta al visitante. Ocurre en el salón interior, una estancia que rezuma buen gusto y confortabilidad, que capta la atención con su decoración y los mil detalles de las vivencias y recuerdos del artista, para a continuación sorprender con un jardín piscina entre palmeras e imposibles mobiliarios relajantes que cuelgan de las pérgolas exteriores como si fueran unos helechos.  

Arquitectura lanzaroteña

La pasión por la naturaleza de César Manrique conformaba su seña de identidad como artista, que traía consigo una estética de respeto por el medio natural en unas intervenciones mimetizadas con el entorno donde se asentaban. En la Casa-Museo de Haría se detecta esta característica: lejos de poner ruido, el diseño arquitectónico realza el escenario paisajístico, en el que cada detalle cobra su importancia para no enturbiar la esencia del lugar. 

La edificación homenajea a la arquitectura popular de Lanzarote

Otra nota predominante del arte manriqueño procedía de su entusiasmo por la arquictura popular. Como no podía ser de otra forma, su casa es un canto de homenaje a las construcciones tradicionales de la isla. El blanco impoluto de las fachadas, los grandes portones y ventanales de madera, los patios exteriores, los guiños a la cultura del agua siempre presente en los antiguos hogares lanzaroteños, se proyectan como otra unidad de interés cultural.

De manera paralela, la visita a la Casa-Museo de Haría revela al César Manrique persona y su día a día en el taller vecino al hogar rodeado de pigmentos, mesas con dibujos, caballetes y cuadros inacabados que se mantienen tal y como los dejó el artista a su muerte. 

El paso por este espacio cultural resulta un complemento de calidad tras la experiencia en Jameos del Agua, el Mirador del Río o el Jardín de Cactus. La cercanía de estos tres Centros Turísticos a la Casa-Museo facilitan este encuentro con el creador de esas obras, al tiempo que pasea por el entrañable pueblo de Haría. La entrada mantiene un precio de 5 euros (niños) y 10 euros (adultos), aunque puede vincular esta visita con la del majestuoso Taro de Tahíche (sede de la FCM), por 15 euros. 

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