Dir.C/ Echeyde, 18
Tiagua
Plano
Horario10:00 a 17:30 (de lunes a viernes); 10:00 a 14:30 (sábados); cierra los domingos.
PrecioEntre 4 y 5 euros.
Tfno.928 529 134
Web
2016 Jameos Festival
Puerto del Carmen
Conocer Arrecife
Restaurante Lilium, Marina Lanzarote
Restaurante El Risco, La Caleta de Famara

Museo Agrícola El Patio

El Museo Agrícola El Patio hace un recorrido por los diferentes componentes culturales de Lanzarote. Asentado en una vasta extensión agrícola del pueblo de Tiagua, la muestra permanente se centra en los valores etnográficos de la isla. La exposición ocupa una señorial casona canaria en la que se aprecian las principales características de la arquitectura popular. La edificación, de doble planta, sobresale por sus grandes ventanales, portones y pérgolas de madera. En las diferentes estancias de la casona se distribuyen las manifestaciones culturales más representativas de Lanzarote, principalmente las ligadas a la agricultura y la ganadería.

El molino y los jardines exteriores del museo El Patio

El molino y el jardín

Le recibirán ataviados de vestimenta tradicional en la recepción del lugar, una coqueta entrada de madera inundada de vegetación. Desde este punto se contempla el molino del Patio. Esta simpática estructura, de unos diez metros de altura, reina este dominio de Tiagua. El molino tenía una importancia básica en el proceso productivo del gofio (nutriente básico en Canarias obtenido por la rayadura del millo, maíz). Inoperativo en la actualidad, el museo lo mantiene en un óptimo estado de conservación.

La espectacular casona del Patio

Los amplios jardines se asientan sobre cenizas volcánicas. El picón (rofe) que baña las zonas exteriores de los hogares lanzaroteños de los poblados del interior. Sin embargo, del negro escenario de la finca brotan parras, palmeras y otras plantas producto del ingenio popular. Entre la vegetación, el visitante podrá tropezar con gallinas, baifos o una dromedaria. El marco corresponde a la realidad agrícola y ganadera de Tiagua y los poblados vecinos de Mancha Blanca y Tinajo. La plantación vitivinícola del museo produce su propio vino, que pone a la venta en la bodega del lugar.

Huellas del pasado

El espacio cultural se complementa con una exposición permanente en el interior de la casona. Se exhiben los útiles agrícolas de la principal actividad económica de Lanzarote de los siglos XIX y XX. La conservación de numerosos materiales de labranza y la indumentaria tradicional logra situar al observador en el sacrificado mundo del campo. Los hombres y mujeres que moldearon el territorio volcánico para obtener nutrientes. El paseo por el inmenso edificio revela también las penurias de la época. Unas habitaciones destartaladas con el camastro, la escupidera y el crucifijo bendiciendo el descanso después de la completa jornada con el espinazo doblado sobre la tierra. 

El lagar servía para el pisado de la uva de cara a obtener el mosto

El fresco patio interior, las bodegas y el curiosísimo lagar redondean el recorrido tras las huellas del pasado. A propósito del lagar, sorprende el dispositivo interior, parecido a las manecillas de un reloj. El recipiente servía para prensar la uva y obtener el mosto, previo a la elaboración del vino. Aunque el museo aporta explicaciones genéricas sobre el las distintas expresiones culturales, en ciertos momentos se echa en falta un mayor apoyo didáctico.

La típica tiendita canaria conecta con una terraza exterior. El lugar perfecto para degustar un buen vino

La visita al Patio concluye en la tiendita tradicional que mantiene un aire vetusto pero francamente entrañable. Tiempo para tomar un malvasía fresquito en la terraza con vistas al molino y la finca. Un momento relajante en las grandes bancadas de madera que representan el lugar del tenderete (timple, guitarra y canto) entre vinos, roscas y quesos. 

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