Dir.Camino Las Rositas, s/n

Plano
Taberna de Nino, pinchos y tapas en Puerto del Carmen (Lanzarote)
Puerto del Carmen
La Bohemia
Qué Muac, restaurante del Castillo de San José de Arrecife
Siete Camicie

Bajamos el Risco y...

Es bastante probable que le hayan hablado de ese risco descomunal que atraviesa buena parte de Lanzarote. Se trata del majestuoso acantilado de Famara, que concentra la mayor cantidad de especies endémicas de España. 

Pues aquí estamos, a la altura del Mirador de Ye, a aproximadamente 400 metros de altura y a las puertas del Camino de Los Gracioseros, la antigua vía de comunicación y comercio de los habitantes de La Graciosa con Lanzarote.

Afrontamos este plan perfecto en el que disfrutaremos de unas panorámicas paisajísticas inigualables, haremos ejercicio inmersos en la naturaleza y nos daremos un chapuzón en una de las playas más espectaculares de Lanzarote. 

El sendero, que atraviesa todo el risco por una estrecha y zigzagueante vereda, empieza en el Camino las Rositas de Ye (mapa).

Para bajarlo no hay problema si lo hacemos con precaución por la tierra suelta de buena parte del camino, sin embargo, para ascenderlo debemos tener una mínima condición física y una edad adecuada para el esfuerzo que conlleva (en torno a los 12-13 años).

La ruta debe ser pausada por precaución pero también porque le va a permitir degustar la variedad de postales: el reguero de líquen (florecilla verde que coloniza el malpaís volcánico), una lengua de lava procedente del vecino Volcán de La Corona que se aprecia a la perfección, las impresionantes siluetas de las islas del Archipiélago Chinijo, durante todo el camino ahí están como si fueran una maqueta La Graciosa, Montaña Clara, el Roque del Oeste y la misteriosa Alegranza. 

No solo la retina es la que se inunda de sensaciones placenteras. Durante toda la travesía nos acompaña una agradable banda sonora, el rompiente de las olas que estalla en la costa y cuyo eco escala el risco a una velocidad endiablada para acariciar los tímpanos. 

La expedición va sobrada, todo son risas y fotitas en el descenso, que nos lleva unos 45 minutos. Dentro de unas horas tendremos que hacer el mismo camino...cuesta arriba. Es previsible que las risitas desaparezcan, pero hasta que ello llegue, felicidad. 

Desde el final del camino zigzagueante hasta la playa cubrimos un espacio pedregoso y seco propio de un escenario de spaguetti western. Da la sensación de que en cualquier momento puede aparecérsenos Clint Eastwood a caballo, mascando y escupiendo tabaco, abrigado hasta la punta del cuello y con cara de mala leche. 

Clint no aparece. En cambio hace acto de presencia una playa de ensueño, amplísima y solitaria, de aguas cristalinas que te susurran al oído, "trágame".

Era evidente que si pisábamos el jable a ver quién convencía a la peña para ver las salinas del Río, a cinco minutos de la playa. Se trata del salinar más antiguo de Canarias, datan del siglo XVI y se mantuvieron activas hasta los 70 del siglo pasado (su historia). Hoy se adivinan los antiguos cocederos y se aprecian las grandes condiciones que reunía el lugar para la producción de sal, la entrada natural del mar y la humedad del sitio. 

Tras la visita cultural, ahora sí, avanzamos sedientos de playa. Merecemos uno, dos y tres chapuzones. 

 

Nos descalzamos...

...y asaltamos el Atlántico. 

Hubo momento para foto de familia (todos sonriendo menos Tao, el perro más bonito de Lanzarote y de buena parte del extranjero).

Cuando terminan los baños es importante secarse bien y cambiarse de ropa para evitar rozaduras durante el esfuerzo de la subida. 

La sonrisa se mantendrá hasta que empiece el ascenso. Los 400 metros que bajamos alegremente con anterioridad, pues hay que escalarlos. Las risitas han sido sustituidas por un jadeo continuo y a nadie (salvo al cronista) se le ha ocurrido sacar ni una foto. 

Recta final.

50 minutos después, de vuelta en el mirador de Ye. ¡Por fin recobramos la sonrisa!

La expedición al completo (de izquierda a derecha): Sara Torres, Jose Peña, Sandra Pérez Niz, Lorena Miranda, José Manuel Rodríguez, Luis Arencibia, Tao, Héctor Fernández, Igor Fernández y Josechu Pérez Niz. 

El plan perfecto

- El noroeste de Lanzarote, la zona donde se desarrolla este plan perfecto, es castigado por el viento de manera significativa. Para que el plan sea redondo hay que hacerlo con poco viento, entre 0 y 15 nudos. Si el marcador es mayor, mejor descartarlo. Consultar windguru

- Superada la primera condición, cuanto más temprano inicies el plan, mejor. Una buena idea sería llegar a la playa sobre las 11:00 am. Ten en cuenta que para ascender el camino debes tener luz solar. El ascenso dura unos 50 minutos. Aquí el horario de la puesta de sol

- Aunque a primera hora del día esté el cielo encapotado, ponte crema solar. Usa calzado adecuado, descarta aquél cuya suela esté lisa, y no te olvides de llevar agua. 

- Disfrutas de un entorno natural único. Se agradece que te lleves tus residuos contigo. 

- El mapa