Espectacular sendero que desciende el risco de Famara con vistas al Archipiélago Chinijo.

DificultadAlta.
DuracionDos horas.
DistanciaOcho kilómetros.
RecomendacionesPrecaución en el descenso del camino (estrecho y con rofe suelto).
Taberna de Nino, pinchos y tapas en Puerto del Carmen (Lanzarote)
Puerto del Carmen
La Bohemia
Qué Muac, restaurante del Castillo de San José de Arrecife
Siete Camicie

Camino de Los Gracioseros

- Así lo vivimos.

Se trata de una de las rutas de senderismo de mayor impacto de Lanzarote, en el que descenderá el impresionante risco de Famara contemplando el Archipiélago Chinijo. La visión del estrecho (conocido como el Río) que separa Lanzarote de La Graciosa, y la nitidez con la que se presenta la capital de esta pequeña isla, Caleta del Sebo, resulta uno de los atractivos principales de la travesía. Pero hay más: el entorno de Famara, una de las zonas más antiguas de Canarias, acoge una variada muestra de flora y fauna única en el mundo. La plena conexión con la naturaleza se mantiene durante todo el pateo.

En el mirador de Yé, a punto de iniciar el descenso del camino de Los Gracioseros

Para acceder al inicio del sendero tendrá que dejar su vehículo en Las Rositas, una zona empedrada que le dirigirá hasta el mirador de Yé. Desde la ventana oceánica identificará la vereda en zig zag que desciende el acantilado de Famara. El camino, ya se lo advertimos, debe abordarse con tranquilidad: la superficie es de roca volcánica que debido a la erosión tiene algunos espacios de tierra suelta. Además, es algo estrecho, lo que obliga a extremar las precauciones, sobre todo en el descenso.

Varias décadas atrás, cuando La Graciosa era una isla casi aislada del mundo, las mujeres gracioseras usaban este camino para transportar sobre sus cabezas el pescado que intercambiaban por productos del campo en el pueblo de Haría. Al regreso, ya de noche, encendían unas hogueras para avisar a sus maridos de que era hora de recogerlas con sus barcos. A estas fogatas pretelefónicas se las llamaban las tegalas.

A pesar del estrecho camino y algo de rofe suelto en la vereda, con precaución no debe darse ningún problema

En el lugar donde se producía la llamada, donde también reposaban las mujeres después de un intenso día de trabajo, se encuentra el primer premio tras la caminata: la playa bajo El Risco.

En busca de una playa paradisíaca

El descenso del Camino de los Gracioseros se extiende unos cuarenta minutos aproximadamente. Le insistimos en que sea lo más prudente posible para evitar los resbalones. Tendrá tiempo de sobra entre tanto zig zag de parar y mirar. Es difícil, porque las vistas atraen la mirada, pero evite caminar y contemplar al mismo tiempo. A lo largo de la vereda observará colonias de especies como el tojio, abundantes poblaciones de líquenes sobre la roca volcánica, tabaibas y veroles. En el cielo puede ver el vuelo de la pardela cenicienta, del águila pescadora o guincho, o del halcón peregrino.

A nivel del mar tendrá opción de acercarse a la rica biodiversidad de la zona

Cuando alcanza el nivel del mar el camino se ensancha, resultando más cómodo el paseo y la visualización del escenario ecológico. A medida que se acerca a la costa se hace más presente el jable africano. Por momentos, parece que esta pieza de suelo conforma una extensión del árido paisaje de La Graciosa y que podríamos llegar caminando a la isla vecina.

Alrededor de diez minutos lleva conquistar el dominio de la paradisíaca playa bajo El Risco. Es una cala sencillamente espectacular. Por su dificultoso acceso casi siempre está solitaria, lo que le confiere un áura virginal.

A unos metros de la playa del risco

Sus aguas tienen un aspecto exótico, una mezcolanza de azules donde reina el turquesa. Además su arena es de una calidad inmejorable, y el agua acostumbra a estar en calma. Resulta un deleite esa sensación en el mar con doble panorámica: al norte, La Graciosa; al sur, el risco de Famara.

De vuelta al mirador de Yé

Tras el baño tendrá que abordar el camino de vuelta. Eso sí, antes de emprenderlo, merece la pena visitar las salinas del Río (a unos 300 metros al norte de la playa). Aunque están abandonadas se da la circunstancia que siguen produciendo sal. Si ha hecho la ruta con final feliz del chapuzón en la playa, le recomendamos que lleve una buena muda y se seque perfectamente. La ruta de vuelta se efectuará por el mismo camino de Los Gracioseros y el tramo, esta vez ascendente, exigirá un buen esfuerzo. Secándose y cambiándose de ropa evitará algunas molestas rozaduras.

Retornando al mirador de Yé: toca ascender el risco de Famara

El ascenso le permitirá recrearse con la inquietante forma del risco de Famara y sus contornos tan caprichosos. Podrá apreciar que usted ha descendido, y ahora vuelve a subir, por lo que fue en algún momento hace miles de años una enorme cascada de lava procedente del cercano volcán de La Corona. Infinidad de toneladas de rocas arrojadas por el volcán conformaron una pendiente más suave que ha permitido la existencia del camino.

Es recomendable descansar cada cierto tiempo. El desnivel ascendente es de unos 400 metros y se cubre en unos cincuenta minutos aproximadamente. El pequeño pero coqueto mirador de Yé, con sus asientos de piedra natural, servirá de lugar de reposo y recordatorio de las sensaciones experimentadas.

Más sobre el Camino de Los Gracioseros:

- Crónica de un plan perfecto, por Josechu Pérez Niz. 

- Entrenamiento de running, por Luis Arencibia. 

Galería de fotos