Sendero entre palmeras, pinos y acacias con panorámica final del risco de Famara y Archipiélago Chinijo.
DificultadBaja.
DuracionAlrededor de tres horas.
Distancia7 kilómetros.
RecomendacionesCalzado de senderismo. Crema solar. Agua.
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Siete Camicie

Haría-El Bosquecillo

Desde la simpática plaza León y Castillo podrá admirar el rico patrimonio arquitectónico del pueblo norteño. En su salida noroeste encontrará una holgada vía de tierra natural que le dirigirá hasta el barranco del Paso: caminará entre cultivos tradicionales, palmeras y coloridas flores, y obtendrá una primera panorámica del risco y la playa de Famara.

El asceso al Paso se acomete por una estrecha vereda inmersa entre pinos, acacias, margaritas y tabaibas, mientras el alegre tronar de una colonia de pajarillos le acompaña en el esfuerzo. Al alcanzar El Bosquecillo (480 mtos. de altura aproximada) podrá recuperar fuerzas al tiempo que disfruta de las vistas a Archipiélago Chinijo y el Volcán de la Corona.

El camino entre Haría y El Bosquecillo resulta una sencilla ruta de senderismo que transcurre por algunos de los parajes más impactantes del norte de Lanzarote. En tres horas aproximadas de itinerario atravesará las localizaciones con mayor índice de vegetación de la isla (cuesta muy poco mantenerlo limpio). El sendero se inicia en el corazón del precioso pueblo de Haría, desde su simpática plaza León y Castillo, recorriendo su rico patrimonio arquitectónico entre estrechos pasadizos que hacen las veces de calle. En la salida noroeste del pueblo (ver mapa) encontrará una holgada vía de tierra natural.

La salida del sendero desde la plaza León y Castillo de Haría

La travesía le llevará en zig zag a través del valle del Paso, un monumento ecológico moldeado durante siglos por la mano agrícola lanzaroteña. Apreciará el bello porte de las palmeras que inundan Haría junto a un sinfín de cultivos como las parras y las higueras o las leguminosas (papas, lentejas, garbanzos...).

La primera etapa transcurre por un camino holgado de piedra natural, entre palmeras, flores y plantaciones

A los 20 minutos de caminata, cuando se aproxime a la costa noroeste de Lanzarote, se presenta una inquietante panorámica de playa de Famara. El contraste con el majestuoso risco de Famara es de esa imágenes que permanecen en la retina. Dan ganas de interrumpir el viaje y permanecer en este punto. Sin embargo, quedan otros atractivos por delante y la estampa del risco, la playa y el Archipiélago Chinijo volverá a protagonizar el sendero.

El barranco del Paso (o de Elvira Sánchez)

El recorrido tiene dos etapas bien identificadas. El camino que dirige sus pasos hasta el corazón del barranco del Paso y desde este punto el ascenso a El Bosquecillo. A partir de esa momento, la vereda se estrecha y escarpa de manera significativa. Sin embargo, el esfuerzo resulta asumible con facilidad siguiendo la ajustada senda (de apenas medio metro de anchura). Durante el ascenso se verá inmerso en la riada vegetal que rodea el caminito: acacias, pinos, palmeras, plantas y flores variadas (margaritas, tabaibas y verodes conforman las principales especies).

Pinos, acacias, plantas y flores durante el ascenso del barranco del Paso

Le acompañará también un seductor hilo musical: el alegre tronar de los pajarillos que revolotean de forma misteriosa (rara vez se les atisba) entre los pinos y las diferentes arboledas frondosas.

Camino de vuelta: descendiendo el florido barranco del Paso

Cuando alcance una superficie cultivada aleñada al Bosquecillo (a unos 480 metros de altura) habrá concluido el esfuerzo. El sendero vuelve a transitarse sin dificultad en dirección a El Bosquecillo (apenas medio kilómetro de distancia). Ya en esta zona encontrará uno de los merenderos mejor equipados de la isla: mesas y bancos robustos de madera y barbacoas en piedra natural dispuestas para disfrutar de una jornada gastronómica con olor a campo.

En un rincón de El Bosquecillo se localiza el mirador del risco de Famara: perspectiva espectacular de la playa y el macizo de Famara

Pero también hallará, como señalamos con anterioridad, otro atractivo: el mirador del risco de Famara. Se trata de uno de los mejores balcones del norte de Lanzarote en el que apreciará con nitidez la riqueza ecológica del macizo de Famara (uno de los rincones con mayor presencia de endemismos de Canarias), la apetitosa playa de Famara y la sugerente figura de las islas de Chinijo posadas en el Atlántico. Sin prisa para retornar a Haría es tiempo de relax, avituallamiento y goce contemplativo.

¿Qué se siente desde este lugar privilegiado? La impresión de una famosa viajera, la inglesa Olivia Stone, que recorrió las islas a finales del siglo XIX. Esto fue lo que escribió cuando tropezó con el mirador del risco de Famara:

"Rara vez he visto algo más bello que estas escarpadas rocas de color gris, rojo y pardo, rodeadas de azul. Si se las observa por separado, no hay nada en estas islas, desnudas y sin árboles, que suscite admiración, pero lo que les da su belleza hay que verlo para admirarlo. Es el maravilloso colorido, el cielo azul con nubes aborregadas, y estos islotes escarpados, de vivos colores y desiertos, engarzados como piedras preciosas en un mar turquesa".

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