Ensancha el alma

* Panorámica de Playa Quemada, fotografía de Andy Weibel

Deja el coche en las primeras casas del pueblo y recórrelo hacia la primera gran playa de arena negra que ves en dirección sur. Ahora, asciende el acantilado rocoso por la estrecha vereda que usan las cabras de la zona, apenas te llevará cinco minutos, y cuando llegues coge aire antes de inundar tu retina y ensancha el alma. 

Es un espectáculo inigualable contemplar esa lengua de mar en calma donde reposan unas entrañables barquillas. El desorden urbanístico, lejos de enturbiar el cuadro, le confiere un contrapunto de lo más singular. 

El sitio perfecto es éste: Mapa. ¡Disfrútelo!