La acústica y el aroma del risco: cierra los ojos

Solo, sentado en primera fila del mirador se te olvida todo. La panorámica desde lo alto del macizo quita el hipo. Da igual hacia donde dirijas la mirada: la playa de Famara, las islas de Chinijo o a las aristas resquebrajadas del risco. Sin embargo, la experiencia visual tiene un valioso añadido. Se trata del rugido del rompiente de olas de Famara.

Siga sentado cómodamente y cierre los ojos. El estallido tiene lugar a 480 metros bajo sus pies. El sonido resultante lo abraza el macizo, transformándolo en un alegre y relajante aleteo. Recuerda al hilo musical del masaje, que te arrulla y adormece, pero sin aroma a aceite. Huele a mar, a los pinos y las flores que inundan el cercano valle de Malpaso. 

Para cerrar los ojos y soñar despierto...

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