La playa de Janubio

Descarte el baño en esta playa. El oleaje continuo que la azota hace peligroso el chapuzón. Sin embargo, su preciosa fisonomía de jable negro y piedra volcánica compone una de las fotografías más impactantes de Lanzarote. 

Inquieta el aire místico que sobrevuela el lugar, potenciado por su entorno en el que se comprueba la sinergia con las Salinas de Janubio y la riada de malpaís del cono suroeste de la isla. El mejor momento para un paseo por la orilla coincide con la puesta del sol, cuando éste va escondiéndose en el horizonte atlántico proyectando sobre el oceano un imposible crisol colorido. 

La bandera roja que ondea permanentemente en los dominios de esta cala obliga a descartarla como espacio de baño. Sin embargo, su peculiar belleza invita a sugerir la playa de Janubio como lugar de interés turístico. El manto de arena negra en conjunción con la fuerza del viento y el mar sellan un escenario inquietante, potenciado por la cadena volcánica procedente de Timanfaya que rodea la playa.

Playa de Janubio, Lanzarote (fotografía de Ramón Pérez Niz)

Son cientos de hectáreas que, en su día, transformaron bruscamente el cono suroeste de Lanzarote, dibujando un territorio costero caprichoso, cuyo abanico infinito de formas y colores derivan en una postal de primera magnitud paisajística. En este contexto, desde la propia playa se adivina un itinerario que sólo puede traer admiración. Y así es, únicamente tendrá que seguir la carretera con destino a El Golfo para comprobarlo en Los Hervideros y El Charco de Los Clicos.

La fuerza del viento y el mar completa un cuadro paisajístico imponente

No obstante, refiriéndonos al entorno de Janubio hay que resaltar el lazo que mantiene esta cala con las salinas de esta localidad y su vital importancia en el proceso productivo de la sal marina. El acceso a la playa permite comprobar esta sinergia, al tiempo que contempla la singular pieza arquitectónica de Las Salinas

Mística

Lanzarote es tierra mística. Las Montañas del Fuego, La Geria o el Risco de Famara tienen buena parte de responsabilidad en la concesión de esa marca. Sin embargo, esta calita de Janubio no le va a la saga a los espacios reseñados. Si estimamos que la mística trata de la vida espiritual y contemplativa, la estampa negra de la que brotan algunas tabaibas y algas verdes que salpican su jable, remarca la acepción emocional. Sobre todo, cuando en la postal interfiere el mar rompiendo con estruendo en la roca volcánica circundante.  

Descarte el baño, playa de Janubio es peligrosa, mejor pasear por la orilla y contemplar

Para empaparse del aura de este sitio corresponde descalzarse y dar un paseo por la orilla. Descarte el baño, resulta una temeridad, tiene a mano una decena de playas a menos de 20 minutos en coche (por ejemplo, Papagayo). El aroma puro del mar y el acicate del viento le llevarán en volandas a buscar los espíritus que pudieran explicar la viveza del marco naturista. 

Atardecer en Janubio, fotografía de Ramón Pérez Niz

Hay un momento particular en el que se conjuran todos los elementos para que el goce contemplativo roce el clímax. El atardecer, cuando el sol va escondiéndose en el horizonte atlántico y los rayos lumínicos explotan en un imposible crisol colorido, con las gaviotas sobrevolando la escena y graznando periódicamente, tal vez incrédulas, frente a un fotograma mágico. 

Más sobre Janubio:

- Fotografías 3, por Dolmancé. 

- El fotógrafo y la ola, por Ramón Pérez Niz.