Lugares de interés

Dir.Costa Teguise

Los Ancones, un diseminado en medio de la nada volcánica

Con muy buena vista Ruth incluyó un "lejanos" a los Ancones, transformándose el lugar en Ancones Lejanos en honor al Tacones Lejanos almodovariano. El juego de palabras, sin embargo, solo encaja en el universo del cineasta manchego por la sensación de plena libertad en el que vive un puñado de vecinos, en un diseminado sin orden ni concierto perdido en la nada (¿o será el todo?) volcánica al norte de Costa Teguise. 

No hay, ni se precisa, asfalto. Basta con una amplia vía de tierra que se abre paso entre dos inmensas bolsas de malpaís resquebrajado por el mar, de formas caprichosas e intensos colores. 

Y si el alquitrán no se echa en falta, mucho menos el alumbrado que podría mitigar ese cielo estrellado que sobrevive a los vaivenes del alisio. 

A los Ancones se va con una chepa de tensiones en el dorso que al cuarto de hora se desinfla por la banda sonora y el aroma marino, la impronta mística del cuadro volcánico y la calma chicha que acostumbra a reinar en la orilla atlántica. 

Se llega a este reducto singular desde el final del paseo marítimo de Costa Teguise. La amplísima vereda se estrecha al norte de los Ancones, en la franja rústica que separa esta pequeña localidad de la costa de Guatiza, transitable para alcanzar Los Cocoteros y el Charco del Palo. Mapa