Ocio

Dir.Auditorio de los Jameos del Agua,
Punta Mujeres

Así vivimos el concierto de Noa en Jameos del Agua

* Noa actuó en Jameos del Agua el pasado viernes 31 de marzo. La crónica del concierto la firma Ornelia Cabrera y los dibujos (hechos in situ) son de Bárbara Müller

La iluminación en tonos naranjas recordaba a las farolas que tratan de proteger el cielo contra la contaminación lumínica. Sólo bajo las condiciones adecuadas se puede observar un fenómeno celeste.

Ella llegó envuelta en un vestido verde con millones de brillos a punto de estallar en matices, como una supernova. Sabías que estabas siendo testigo de un momento estelar, sin ni siquiera haber empezado la música. No se trata sólo del talento, que es más que evidente por la facilidad con que tocaba miles de instrumentos, o por su voz, o por los grandes músicos que la acompañaban. Era la energía que transmitía. La alegría contagiosa de su sonrisa.

"¿Qué podemos decir hoy observando el mundo, Lanzarote. Desde esta cueva que es una matriz?", se preguntaba, mezclando el inglés y el español. La cadencia con que recitaba su canción "I don't know", en aquel sitio y a aquella hora, era casi un Arrorró...

Nacida en Israel, descendiente de yemeníes y criada en Nueva York. Ejemplo viviente de que la música no puede ser sujeta por fronteras. El momento en que toca una canción yemení de su infancia en una lata de aceite es de los que hace que los vellos de la nuca se ricen para siempre.

Así transcurrieron dos horas como dos minutos, tan relativo es el espacio y tiempo, combinando repertorio en inglés, hebreo, e incluso en castellano con canciones dedicadas a Sabina y Serrat. Entremedias, tocó arreglos de Bach al estilo jazz, y como todo, lo hacía parecer que era lo más fácil del mundo. Tan fácil como cuando uno de sus músicos se arrancó a tocar un blues con un violonchelo, con las manos.

"Es caprichoso el azar. No te busqué, ni me viniste a buscar", cantaba. Y supongo que así es. Que hay gente nacida con una energía especial capaz de contrarrestar con su música, talento y sonrisa parte de la cuota de negatividad de un mundo que se empeña en querer poner fronteras entre las personas. El arte, no sólo ilumina, sino que incluso hace estallar conciencias.