Bajo el Volcán Líquido

(por Usoa Ibarra)

Hace calor en el Intercambiador de Arrecife cuando el viento da una tregua. Así que el que llega abrazando una chaqueta o con un jersey a la cintura tiene un destino; La Geria, y un plan; “Sonidos Líquidos”.

Esta gente, “moderna” (que diría el que no acaba de entender que ir en playeras es atemporal), está en el sitio X a la hora H. Puntuales, animados y educados, porque lo primero que llama la atención de este público es lo bien que sabe hacer una cola para coger una guagua en dirección al deleite.

* En "Sonidos Líquidos" el vaso siempre se ve lleno.

La llegada a La Geria siempre sobrecoge, cuando el verdor de las vides contrasta con el negro volcánico. Al llegar a la Bodega “Rubicón” el sol todavía irradia algo de energía calórica y eso anima a tomar el primer vino. Solo queda rosado y tinto, porque están llegando “a fin de existencias”.  Ninguno de los dos son la elección predilecta, pero hay que acompañar el bocadillo que muchos desenvuelven sentados en el muro, mientras el cantante de “Cumbia Ebria” salta en el escenario en el arranque del picnic musical.

Al entrar en la Bodega “La Geria”, recinto del festival, lo primero es volver a hacer cola para comprar los tickets y resolver la duda de si nos gastamos todo el presupuesto o vamos dosificando. Con el vaso retornable en la mano y el “tesoro del dinero papel” nos lanzamos al ruedo. En la primera vuelta ya hemos saludado a unas cuantas docenas de conocidos y hemos acordado el punto de reencuentro por si alguien se despista.

Sobre el escenario un grupo ecléctico y una cantante que también toca la batería vestida como una burbuja “Freixenet” nos invita a dar los primeros pasos de baile, pero no será hasta la llegada de “León Benavente” cuando el centro de la pista empiece a hervir. La noche ha caído sin darnos cuenta, el viento obliga a subirse la cremallera, la luna llena se intuye pero no se ve.

* "Love of Lesbian" sacó a la luna de su guarida.

Solo cuando “Love of Lesbian” canta “Bajo el Volcán” el cielo se abre para mostrar el satélite lunar, amarillo como el malvasía volcánico y la cerveza que no paran de venderse. El grupo de amigos se divide entre los que han ido al baño y los que buscan algo que comer, mientras  “Love of Lesbian” despliega toda su artillería pesada con un directo con fuerza y un cantante entregado  “al paisaje mágico” que dice que  le recuerda a “Islandia” (otra isla inspiradora).

Esta parte del concierto pasa como un cometa. Y llega la hora de desgastar las suelas con un último grupo (Serial Killerz)  que arranca una frase pillada al vuelo de camino a la barra que lo resume todo: ¡La que se está liando aquí!

Hacía tiempo que no bailaba así, en comunión con otros, sincronizados todos por la buena energía. A cinco minutos del final la cabeza nos dice que hay que abandonar el recinto para asegurarnos plaza en la guagua de vuelta, pero los pies no nos acompañan. Han adquirido vida propia, atraídos por el universo de “La Geria” y donde el marciano es el que no fluye, flota y baila.