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[Cine en El Almacén] “En tránsito”: El pasado no ha pasado

Cuándo: Miércoles 5 de septiembre 19:00. Jueves 6 de septiembre, 21:00. Dónde: CIC El Almacén, Calle José Betancort, 33, Arrecife (mapa). Precio: 3 euros.

ATENCIÓN: El Cabildo ha informado que la proyección de "En Transito" queda suspendida en ambas sesiones (miércoles y jueves) por un problema en el envío de las copias.

Luis Arencibia Verdú

Después de haber dejado atrás el ciclo de documentales musicales de agosto, en los cuales hemos disfrutado con los grandes movimientos culturales del siglo XX, los programadores de El Almacén cierran el foco, y nos presentan unas primeras cuatro películas post-verano que, con diferente tono, resultan todas muy íntimas. Y que exploran eso a la vez contundente y escurridizo que somos las personas. Cuatro títulos en los cuales el meollo de la cuestión está en lo que intuimos que sucede a los personajes por dentro, más incluso que en la historia en sí.

El mes comienza con “En Transito”, reciente película del director Christian Petzold, seleccionada en la sección oficial en competición del Festival de Berlín. Y en la que se narran las vicisitudes de un huido de la Alemania nazi, que escapa a Francia, y que en Marsella adopta la identidad de un escritor muerto, del que tiene los papeles.

La cinta del alemán, adaptación de una novela homónima, explora de forma descarnada en el desconcierto y la pérdida que puede anidar en el fondo del alma humana, sobre todo cuando las circunstancias históricas aplastan al individuo con la misma falta de piedad que pisamos una hormiga en al jardín. Y lo hace además utilizando un recurso que puede desconcertar al espectador: no realiza ambientación histórica, y la Marsella en la que el personaje intenta luchar contra su destino marcado por el nazismo, es la Marsella actual.

Con este truco algo teatral (que el espectador más conservador puede rechazar), Petzold pretende realizar lo que algunos han llamado un pliegue en el tiempo. Es decir, la superposición de unas circunstancias históricas sobre otras, para quizás dar a entender que los escenarios cambian, pero el drama personal permanece. Que el judío del siglo XX, es por ejemplo el africano del XXI. Y que, a pesar de todos los avances de la humanidad, su dolor es el mismo. Y la sensación de estar en el kilómetro cero de una carretera hacia ninguna parte, la misma.