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Dir.Avda. César Manrique, s/n
Playa Honda

Cine: Jason Bourne

(por Jose Peña)

El que fuera el agente más letal y desmemoriado de la CIA, Jason Bourne/Matt Damon, vuelve a esta saga 9 años después de su última peripecia en El ultimátum de Bourne (2007), saga que contó además con otra adaptación por el camino sin Matt Damon, El legado de Bourne (2012).

La primera vez que vimos en la gran pantalla al personaje creado en 1980 por Robert Ludlum fue en la película El caso Bourne (2002), dirigida por Doug Liman (Al filo del mañana, 2014) y protagonizada por Matt Damon (Marte, 2015) y Franka Potente (Expediente Warren: El caso Enfield, 2016). La cinta cuenta la historia de un miembro de élite de los cuerpos especiales de la CIA, que tras quedar amnésico y malherido en mitad de una misión, aún confuso y desorientado, emprende una frenética búsqueda para descubrir quién es y por qué su vida ha tomado un giro tan peligroso.

El mito de Bourne (2004) resultó la segunda entrega de esta memorable saga de espías, que volvió a contar con Matt Damon bajo la piel de Jason Bourne (Damon estrenará La gran muralla, una superproducción de épica fantástica en febrero de 2017) y Franka Potente retomando su personaje de Marie, pero esta vez con el director Paul Greengrass (Capitán Phillips, 2013) a los mandos, que impuso su estilo trepidante de cámara en mano para las secuencias de acción, muy bien rodada e incluso superior a su antecesora, con un guión más limado y mayor desarrollo del personaje central. Bourne pensaba que había dejado atrás su pasado hace dos años y ahora vive de forma anónima con Marie, trasladándose de una ciudad a otra hasta que es encontrado por la CIA, que obliga a Bourne a entrar nuevamente en el juego y a enfrentarse a un grupo de implacables asesinos profesionales.

Tres años después nos llegó la película que parecía cerrar la saga definitivamente El ultimátum de Bourne (2007), broche de oro para esta magistral trilogía, con una trama que encaja a la perfección y que ata todos los cabos sueltos hasta el más mínimo detalle.  La cinta la dirigió nuevamente Paul Greengrass  que dio una lección de cómo rodar las escenas de acción, subiendo un peldaño más en cuanto al nivel técnico en el manejo de la cámara en mano. Matt Damon volvió al rol principal, acompañado por Julia Stiles (Circuito cerrado, 2013), que ya había aparecido en las dos entregas anteriores, cuyo personaje Nicky Parsons tomó una mayor relevancia en la trama. Jason Bourne sigue investigando quién es y qué se oculta tras el programa secreto de la CIA llamado “Treadstone”. Para ello, en un intento de encajar las últimas piezas de su pasado, se reúne con un periodista británico que le dará nuevas pistas sobre Treadstone.

Como era de esperar, teniendo en cuenta el éxito y la recaudación obtenida por la trilogía de Bourne, se estaba cocinando una pieza más que diera continuidad a la franquicia. Pero para la nueva película, la productora de Universal contó con Tony Gilroy (Duplicity, 2009) guionista de las tres entregas anteriores de Bourne, para sentarse en la silla de director, además de ocuparse nuevamente del guión, por lo que Matt Damon dijo que no volvería a interpretar al personaje que da nombre a la saga, si no era Paul Greengrass el encargado de dirigir la película.

El legado de Bourne (2012) fue protagonizada finalmente por Jeremy Renner (Los Vengadores, 2012), completando el reparto Rachel Weisz (Ágora, 2009) y Edward Norton (Birdman, 2014). Renner da vida al agente Aaron Cross, entrenado para llevar a cabo en solitario misiones de alto riesgo dentro del programa secreto “Outcome”, que es una ramificación de Treadstone. Cuando la historia del agente Bourne está a punto de salir a la luz, los altos mandos de la agencia deciden silenciar el programa eliminando a todos los agentes que forman parte de éste.

La película desarrolla su trama de forma paralela a los hechos narrados en El ultimátum de Bourne (2007). Fue considerada un tanto inferior a sus predecesoras, aunque tuvo una buena acogida en la taquilla y resultó un buen thriller de acción, con secuencias espectaculares y con un guión complejo que hizo las delicias de los amantes de las teorías conspiratorias.

Reconozco que estaba expectante por ver qué daba de sí el emblemático Jason Bourne, interpretado de nuevo por Matt Damon en esta última entrega y a la vez también me sentía un poco escéptico con la vuelta del personaje a la gran pantalla, ya que según mi opinión la trepidante historia del desmemoriado agente quedó perfectamente cerrada con El ultimátum de Bourne (2007).

Completan el reparto de la cinta la sueca Alicia Vikander (Ex Machina, 2015), el siempre efectivo Tommy Lee Jones (Deuda de honor, 2014) y Vincent Cassel (El monje, 2011) que se encuentra rodando Entebbe, película basada en hechos reales sobre el secuestro de un avión por cuatro terroristas palestinos.

Obviamente el guión de Jason Bourne no fue escrito por Tony Gilroy, sino que lo crearon a dos manos entre el director Paul Greengrass y el propio Matt Damon que cuenta con un Oscar en la categoría de mejor guión original por El indomable Will Hunting (1997).

Pues bien, se apagan las luces de la sala y comienza la proyección…se observa a un solitario Bourne más maduro y más musculado si cabe, que sigue ocultándose del gobierno de su país, ganándose la vida en peleas clandestinas, cuando Nicky Parsons (Julia Stiles) contacta con él, haciendo saltar todas las alarmas de la CIA. Entonces tiene lugar una persecución en el centro de una ciudad que podría ser cualquier ciudad, ya que el vertiginoso ritmo de la cámara, no deja ver gran cosa. Se suceden imágenes de caras, pavimento, luces, humo, mucho ruido y confusión a raudales que inunda toda la secuencia.

Tomo aire y espero que esa velocidad endiabladamente frenética vaya mermando durante el desarrollo de la trama, pero descubro a mi pesar que no es así… sino que además se apodera de todas y cada una de las secuencias de la cinta.

Lo que en las películas anteriores dirigidas por Paul Greengrass fue un acierto para las escenas de acción (el uso de cámara en mano con movimientos nerviosos que te metían dentro de la escena), aquí las lleva a tal extremo que se pierden entre tanto artificio, con un ritmo excesivo que no dejan ver la acción, ni mucho menos disfrutarla, sin ser capaz de distinguir entre quién golpea a quién…hasta que ves a alguien tumbado. O durante una persecución en coche tampoco sabes quién es el perseguido y quién el que persigue…hasta que ves una explosión y el bueno huye.

En conclusión, la película muestra un derroche técnico que resulta excesivo y desmesurado, con grandes escenas de acción desaprovechadas por ser ininteligibles. Y en cuanto a la trama en sí no aporta nada nuevo a la historia de Bourne ni a los thrillers de acción en general, con un Jason Bourne que ya sabe quién es y que ahora trata de averiguar más sobre el supuesto “accidente mortal” de su padre.

Definitivamente me quedo con la trilogía original del personaje de Bourne, que fue una auténtica revolución en las películas de agentes secretos, con una trama bien elaborada, espectaculares escenas de acción magistralmente rodadas, que otorgaron un enfoque más humano al personaje (que siente remordimientos por los actos cometidos cuando aún era un asesino del gobierno) y que influyó en buena medida en la forma de rodar las escenas de acción y en la manera de mostrar a los espías desde entonces (incluido el famoso personaje creado por Ian Fleming 007 en sus últimas adaptaciones a la gran pantalla).

PD: Jason Bourne se está proyectando en el multicines Deiland de Playa Honda a las 22:15. La cartelera