Ocio

Dir.Costa Teguise
Plano

En un acuario natural

Este será el momento más "duro" de la experiencia. El glass bottom snorkel, o el snorkel con boogie mediante, responde a la cultura del "no esfuerzo". Es como una dieta que te permite comer donuts y hamburguesas a diario o el sistema de aprender inglés mientras duermes con unos auriculares. 

Sin botella de oxígeno, ni descompresiones, ni miedos, la actividad tiene ese perfil relajante propio del buceo. El implemento recuerda al boggie de surf, pero mucho más ancho, lo que le permitirá recostarse sobre él y observar los fondos marinos con el ojo de buey en su parte inferior.

El centro nos facilita unas chapaletas, que utilizo para avanzar en El Jablillo. También, cuando lo necesito, doy unas brazadas en busca de bancos de salemas para, localizados, agarrarme a los apoyos de las manos de la parte superior del glass bottom y quedar suspendido como si estuviera en un acuario. Cuanto más quieto logre estar mayor será el tiempo en que las salemas bailen a nuestro lado. 

La danza de éstas es prodigioso, componen la imposible coreografía de natación sincronizada que garantizaría el oro olímpico durante siglos. El efecto visual te anestesia y abstrae por completo. 

El mar del Jablillo es un plato, lo que potencia la sensación de estar en un acuario. Avanzas, miras, cambias de dirección, te embelesas, pestañeas y ha pasado una hora volando. 

La posibilidad de alquilarlo por 20 euros y estar abrazado al glass bottom durante todo un día lo hace más atractiva todavía. La opción de embarcarme con el pequeño de mi casa me viene a la cabeza en todo momento. Habrá que venir con él. 

Todavía relamiéndome el salitre, pensando dichoso en estos avances que permiten el disfrute a los miedosos de las botellas de oxígeno y descompresiones. 

¡Anímate!

- Todos los detalles para vivir la experiencia los tienes aquí.