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Especial Series: Cine en pequeña pantalla

(por Jose Peña)

La temporada estival suele ofrecer un tipo de cine que los grandes estudios y distribuidoras  no saben muy bien dónde ubicar, o bien esperan conseguir taquillazos a base de no escatimar en espectaculares efectos visuales y no tanto en guiones originales e interesantes.

En lo que concierne al espectador tampoco es un periodo fácil para acudir a una sala de cine, todo se vuelve más alocado, vacaciones, horarios de verano…Y con este calor apetece más ir a la playa o simplemente tomar unas cañas con amigos en una soleada terraza. Por no mencionar si se tienen hijos, que no tienen colegio, ni actividades extraescolares, pero sí mucho tiempo libre y cuando los padres sacan hueco para ir al cine lo hacen arrastrados por los más peques de la casa y “obligados” a ver pelis familiares no siempre del gusto de los mayores o en el peor de los casos de dudosa calidad.

Aún así vaya por delante que en cualquier época del año se puede encontrar una buena película que disfrutar en las salas de nuestros cines. La cartelera.

Sin embargo, existe una alternativa que podemos ver a cualquier hora, seamos padres o no, que podemos consumir aún estando de vacaciones, que podemos parar y retomar cuantas veces queramos, que estará ahí siempre que lo necesitemos…cine de calidad al alcance de nuestro mando a distancia.

Estoy hablando por supuesto de las Series, en concreto del auge televisivo de la última época, aunque mi intención no es ni mucho menos menospreciar series anteriores que en un momento u otro marcaron para siempre la historia de la TV y que todavía hoy perduran en el imaginario colectivo, como es el caso de Canción triste de Hill Street (1981-1987), V (1983-1985), que contó con un remake V 2009-2011, Corrupción en Miami (1984-1989), Twin Peaks (1990-1991), Expediente X (1993-2002)…

Y cómo no, también producciones españolas, como los bandoleros más famosos de la tele que cada semana se daban cita en Curro Jiménez (1976-1978) y la pandilla veraniega por excelencia de Verano Azul (1981), con esa frase en boca de Pancho, que ya es historia de la TV: “¡Chanquete ha muerto!”.

Aún así, cabe reconocer que de un tiempo a esta parte, algunas series han obtenido resultados tan impresionantes que están a la altura de producciones cinematográficas, o que las superan, en lo referente a la calidad de las historias que presentan y a la profundidad de los personajes que recrean, pero también en presupuestos (Juego de Tronos 2011-hoy), sobrepasando algunas de ellas las cifras que manejan los grandes estudios. 

Sin embargo, hasta no hace tanto tiempo los dos formatos estaban enfrentados y caminaban por sendas distintas, los profesionales de la TV podían alcanzar fama y dinero, pero rara vez se codeaban con las estrellas del celuloide y por su parte, si pertenecían al mundo del cine, ya sea como guionista, director o actor, hacer series de TV era considerado, salvo alguna excepción, un desprestigio en sus filmografías.

Este escenario fue el que padeció, entre otros, George Peppard (Desayuno con diamantes, 1961) quien en el ocaso de su carrera cinematográfica, se refugió en la TV dando vida al emblemático Coronel Hannibal Smith, como líder de El equipo A (1983-1987), papel por el que siempre será recordado y que le mantuvo activo en el mundo de la interpretación, pero que jamás le devolvería al camino del séptimo arte.

No obstante en la última época no solo es habitual que los profesionales tengan un pie en el cine y el otro en series de TV, transitando de un medio a otro de manera fluida, sino que es un paso casi obligado para adquirir ese caché que antes sólo se otorgaba a quienes además de en el cine, triunfaban sobre las tablas del difícil arte del teatro y/o sobre las de un musical de Broadway.

Así pues, los mejores y más reconocidos profesionales del séptimo arte han trabajado (el pionero fue el maestro del suspense con Alfred Hitchcock Presenta 1955-1965), siguen trabajando o tienen proyectos en series de TV como es el caso de Woody Allen, que ya se encuentra rodando su propia serie (aún sin título confirmado y de la que poco se sabe todavía) en la que ejerce como guionista y director, transcendiendo  únicamente que estará ambientada en el Brooklyn de los años 60.

Todo esto demuestra que las series han igualado al cine, no solo a nivel técnico: diseño de vestuario (Los Tudor 2007-2010), fotografía e iluminación (Vikingos 2013-hoy), sonido con cuidadas e increíbles bandas sonoras (Hijos de la Anarquía 2008-2014), sino también a nivel artístico, con los mejores guionistas dando rienda suelta a su creatividad (David Simon: The Wire-Bajo Escucha 2002-2008), actores de primera fila en la industria del cine (Matthew McConaughey: True Detective 2014-hoy), directores consagrados (Steven Soderbergh: The Knick  2014-hoy) o productores de prestigio (Steven Spielberg:  Hermanos de Sangre 2001, The Pacific 2010).

Aunque también tenemos el caso contrario, los que después de cosechar un gran éxito en la TV dieron el salto definitivo a la gran pantalla. Es el caso de Michael Mann (Collateral 2004), que después de Corrupción en Miami (1984-1989) adaptó esta serie a la gran pantalla en 2006, y alcanzó el ascenso y consagración ante la industria del cine con El último mohicano (1992) y Heat (1995).

O J.J. Abrams (Star Wars VII: El despertar de la fuerza 2015), que despertó el interés de los grandes estudios gracias a producciones televisivas como Alias (2001-2006), y sobre todo Perdidos (2004-2010). Sí, ya sé lo del fiasco con el capítulo final, pero un solo capítulo no puede arruinar una serie considerada de culto y que nos mantuvo en vilo durante 6 temporadas… ¿o sí?.

No fue hasta el año 2006 cuando J.J. Abrams dirigió su primera película, Misión Imposible III, y desde entonces apadrinado por el Rey Midas Steven Spielberg, no ha dejado de hacer cine (pero sin dejar de lado su faceta de productor de series), ganándose el apelativo de “niño mimado” de Hollywood.

Y en esta edad dorada de la TV en la que estamos sumergidos, ¿quién no maneja ya con familiaridad y soltura nombres como: HBO, AMC, SHOWTIME, BBC, FOX, CBS, FX, SiFi…? sin contar las grandes productoras de cine que crearon su filial televisiva, o la potente entrada en el mercado de las plataformas NETFLIX (Narcos 2015-hoy) o AMAZON (Bosch 2015-hoy) y de otras similares que además de producir distribuyen sus productos.

No sabría explicar el por qué de esta revolución en el mundo de las series, ni los factores, ni las causas (imagino que la TV por cable tuvo mucho que ver), pero sí conozco las consecuencias…mayor desarrollo de las historias, con guiones que no están sometidos a los estándares de duración fijados por la industria del cine (90 min. aprox.) y que por tanto brindan a los actores (a los buenos), la posibilidad de dotar a los personajes de mayor profundidad, llenándolos de matices, para crear personas de carne y hueso con los que podemos sentirnos realmente identificados. Así pues, el que sale ganando con esta revolución es, sin duda, el espectador…eso está claro.

En resumidas cuentas, este fenómeno televisivo que estamos viviendo “cine en pequeña pantalla”, ha venido para quedarse y ya no hay quien lo pare…

Nota: Este especial series continúa en su segunda parte. Aquí está