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Dir.Villa de Teguise

[Música] T Percussion: Altares sonoros en el viejo templo

Luis Arencibia Verdú

El magnífico espacio del Convento de Santo Domingo de la Villa, no valorado (ni, a veces, conservado) como se merece, acogió el pasado viernes el segundo concierto del Festival de Música Visual de Lanzarote de este año. Que no “audiovisual”, como dijo en un momento Daniel Marín, uno de los miembros del grupo, en una variante al nombre real del festival, que su creador, Ildefonso Aguilar, ya estará más que acostumbrado a escuchar.

Estando el aforo casi completo, con bastante seguridad el nivel musical de los espectadores que allí estábamos se situaba entre curiosos y aficionados. Y más aún en lo que respecta a un ámbito tan específico como es el da la percusión. En los minutos de espera, alguien entre el público nombraba entre cuchicheos a los israelíes Mayumaná.

Pero la actuación ofrecida por ese dream team de percusionistas originado en Tenerife iba a recorrer territorios mucho más sutiles. Paco Díaz, Verónica Cagigao, Carlos Llácer y Daniel Marín, con las marimbas y el vibráfono como protagonistas, y toda una base de otros instrumentos de percusión como fieles acompañantes, desplegaron en el aire, durante un concierto que se hizo corto, un conjunto de hermosas estructuras musicales, como efímeros altares de filigrana en la iglesia actualmente vacía. 

Respaldados por algunas proyecciones de Ildefonso Aguilar, el cuarteto iba desgranando perlas (N. J. Zivkovic, Keiko Abe, Bruce Hamilton, F. Hernández...) que mantuvieron a legos y entendidos con el trasero bien pegado a la silla, asombrados ante la percepción de un buen chute de belleza. Más allá de palabras, emociones o entendimiento.