Ocio

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Arrecife

Sonidos Líquidos, capítulo 2

Por Ornelia Cabrera

Decía la canción aquella: "Tu nombre me sabe a hierba", pues yo a partir de ahora, cada vez que piense en Helena Goch recordaré un pollo sin cabeza...

Y no porque yo sea mala persona o una excéntrica, sino que con esta anécdota la valenciana derritió la capita de hielo del público. Fue fácil. Tiene una sonrisa que abre puertas. Y mira que una audiencia sentada, previa catadura de vino espumoso (Bermejo Brut), te puede reaccionar de cualquier modo.

Las letras, la música, la conexión con sus acompañantes, la forma en que contaba de dónde procedían sus letras. Todo el conjunto contagiaba buen rollo. Y el público le correspondió.

Así que la próxima vez que escuches en la radio una canción de Helena Goch titulada "Perhaps", que sepas que en origen era "Pollo sin cabeza", y que su compra le dio la estabilidad suficiente para sacar su actual disco. No es mala forma de ir por el mundo, al son de la música y de la risa. Tan joven y tan fresca como una copa de vino frío.