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Las Conchas

Espectacular playa de Las Conchas, al norte de La Graciosa, que mira a los islotes de Montaña Clara, el Roque del Oeste y Alegranza (otras islas del Archipiélago Chinijo). La excelencia de la arena, un frondoso marco de jable blanquecino y dorado, contrasta con los tonos azules del Atlántico, el intenso rojo de la vecina Montaña Bermeja y los manchones verdes de las tabaibas que brotan del arena.

La perfecta estampa tiene un hándicap: su exposición a las traicioneras corrientes marinas del norte de la isla. Conviene delimitar el baño a unos pocos pasos mar adentro. Sin embargo, esta situación convierte a Las Conchas en una playa solitaria, eminentemente relajante.

 

 

 

La playa de Las Conchas es una de las calas más exóticas de Canarias. Su localización al norte de la isla de La Graciosa mirando a los islotes de Montaña Clara, el Roque del Oeste y Alegranza (otras islas del Archipiélago Chinijo), le confiere una privilegiada posición para disfrutar de un sobresaliente entorno natural. El corredor de jable (arena) procedente del Sáhara (África) tiene su principal vía de entrada a Chinijo y Lanzarote precisamente por la holgada cala de Las Conchas.

Sublime panorámica de la playa de Las Conchas, La Graciosa

Se explica así la frondosidad y la excelencia de la arena de esta playa. Son aproximadamente cuatrocientos metros de longitud y una anchura media cercana a los sesenta metros. El contraste del jable dorado y blanquecino con los tonos azules del Atlántico, el intenso rojo de la vecina Montaña Bermeja y los manchones verdes de las tabaibas y aulagas que brotan de la arena, redondean una paradisíaca postal paisajística.  

Las corrientes marinas

Este marco idílico choca con el principal hándicap de Las Conchas: su exposición a las traicioneras corrientes marinas del norte de la isla, que condiciona el chapuzón. Conviene delimitar el baño a unos pocos pasos mar adentro. Si visita La Graciosa con niños, existen otras playas mucho más tranquilas en el sur de la isla (El Salao, Francesa o Montaña Amarilla). Sopla el viento con intensidad sobre la playa. Sin embargo, aunque en ocasiones pueda resultar molesto, el airecillo reinante mitiga la sensación de calor con las altas temperaturas de julio y agosto. 

La exuberante playa de Las Conchas (La Graciosa) mirando al islote de Montaña Clara

La condición del mar y la entrada del viento hacen de Las Conchas una playa solitaria. Hay un ambiente relajante que revolotea por sus dominios y que se apodera del bañista: es el inmenso enclave de la reserva marina de Chinijo, la bravura del Atlántico, el frondoso páramo de jable y las graciosas tabaibas que salpican el escenario. Los pocos visitantes diarios de esta playa acostumbran a practicar el nudismo.

Un rincón maravilloso

En el último cuatrimestre del año, entre septiembre y diciembre, la playa se convierte en un rincón maravilloso. A su figura exótica se le añade la calma chicha del viento, el alisio desciende su fuerza en esta época, el cielo se despeja de nubarrones y el sol brilla con solemnidad. Aunque la estampa resulta apacible con el mar lejos de su brava estampa habitual, conviene no confiarse de las corrientes marinas. Teniendo presente esta situación, todo encaja a la perfección en la playa: la caminata por la orilla sintiendo la humedad de la marea, un peloteo de palas, la cometa suspendida en el cielo o la pausada degustación del paisaje extraordinario que se abre en el horizonte. En estos días de septiembre y octubre, aprovechando la ausencia de nubes, la vista alcanza con nitidez hasta el enigmático islote de Alegranza, unas millas náuticas más al norte de Montaña Clara y el Roque del Oeste.

Pintura de la revoltosa orilla de la playa de Las Conchas, La Graciosa

Las Conchas se localiza en la punta norte de La Graciosa. Al otro extremo de Caleta del Sebo, capital de la isla (único reducto habitado de Archipiélago Chinijo). El acceso tiene que ser a pie, a través de uno de los caminos principales de la isla (entre cuarenta y cinco minutos y una hora de pateo) en bicicleta (alrededor de 25 minutos) o contratando el servicio de jeep o water taxi (lancha rápida). La travesía hacia Las Conchas transcurre por un holgado camino rústico desprovisto de iluminación. Un factor a tener en cuenta para evitar el retorno al alojamiento a oscuras en medio de la isla.

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