Playa bajo el Risco

Rodeada de uno de los parajes más ricos en biodiversidad de flora y fauna de Lanzarote, una impecable estampa de jable dorado mira la postal paisajística de las islas de La Graciosa y Montaña Clara, que reinan el horizonte oceánico.

El perfil paradisiaco viene determinado por el crisol de azules, marinos y turquesas, de sus aguas. El mar, siempre en calma, invita a un baño parsimonioso. La playa tiene difícil accesibilidad por lo que su visita garantiza un chapuzón solitario.

 

La playa bajo el Risco de Famara es una de las calas más exóticas de Lanzarote. Se localiza al noroeste de la isla, en uno de los parajes lanzaroteños más ricos en biodiversidad de flora y fauna.

El marco idílico de la playa bajo el Risco con la atractiva panorámica de La Graciosa, pintura de Jorge Marsá

Un marco idílico que se enriquece con una postal paisajística de altura: la aparición de la isla de La Graciosa y Montaña Clara en el horizonte oceánico, posadas en el Río que separa Lanzarote de Archipiélago Chinijo (islas y peñascos a una milla naútica de la isla).

Las aguas cristalinas de la playa del risco

La playa destaca por su jable blanquecino y dorado brillante. Llama la atención el alegre crisol de azules, marinos y turquesas, que caracteriza a sus aguas. El mar, siempre en calma, invita a un baño parsimonioso. La fusión de la arena dorada con la gama de azules del Atlántico le confiere una sobresaliente impronta.

La playa bajo el risco mirando a montaña Amarilla (La Graciosa)

El difícil acceso a la playa bajo el Risco de Famara, previa caminata por el sendero de Los Gracioseros o en water taxi, garantiza una solitaria jornada de sol y chapuzón en el Atlántico. Nuestro último baño, una sola persona dueña y señora de este pacífico rincón: una inmersión, emerges y tropiezas con Montaña Amarilla. Sigues en el mar mirando hacia Lanzarote y la conexión con el enigmático acantilado de Famara te recrea con la naturaleza. Un marco al que desgraciadamente le sobran numerosos residuos que algunos bañistas dejan en sus dominios. Una lástima, porque no cuesta nada traerse las botellas o las servilletas y depositarlas donde corresponden, en el contenedor de basura.

Entre chapuzones

A escasos metros al sur de la playa identificaremos otra calita de baño. Es una pequeñísima pero encantadora zona de callaos, un pelín más refugiada que la playa, desde la que se obtiene una perfecta perspectiva del Río y del perfil sugerente de Montaña Amarilla (La Graciosa). En las primeras horas del día resulta frecuente coincidir con la estampa de algunas embarcaciones que pescan en el Atlántico.

A unos metros de la playa del risco

Un paseo alrededor de la playa nos permitirá acercarnos a la rica biodiversidad del lugar. Muchas especies de flora brotan del abrupto escenario. Las tabaibas y veroles, plantas y arbustos de intenso verde, contrastan con el paisaje desértico. Vale la pena prestar atención al cielo. Sobre los contornos del risco de Famara sobrevuelan las pardelas cenicientas, los guinchos y, entre otras aves, el halcón peregrino. A unos doscientos metros al norte de la playa contamos con la presencia de las salinas del Río. Sorprende que el salinar, aún abandonado, continúe produciendo sal (se trata de las salinas más antiguas de Canarias). 

La playa y el risco de Famara

A la playa bajo el Risco de Famara sólo se accede mediante el Camino de los Gracioseros, que parte del pueblo norteño de Yé (una hora de pateo). También se ha incorporado la posibilidad de alcanzar los dominios de esta cala haciendo uso del servicio de excursiones en lanchas rápidas desde Órzola (noreste de Lanzarote) o Caleta del Sebo (La Graciosa). Por un precio competitivo, el water taxi te dejará y recogerá del Paraíso.

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