Playas

Familiar.
Meteorología
Serv.Aparcamientos, hamacas, sombrillas y duchas.

Playa Chica

Antes de que se rebautizara como Playa Chica, los riscos volcánicos que limitan esta preciosa cala de Puerto del Carmen servían exclusivamente para que los antiguos lugareños machacaran la barrilla en las rocas afiladas y puntiagudas. 

La barrilla se empleaba para obtener sosa y fabricar jabón, resultando vital en la economía lanzaroteña de hace unos siglos. De ahí su viejo y encantador nombre Pila de la Barrilla

* Playa Chica, fotografías de Ramón Pérez Niz

Hoy los pequeños acantilados conforman unas estupendas plataformas para saltar al mar de una playa que es diminuta, de apenas 60 metros, pero que resulta una de las preferidas de los bañistas del casco turístico de La Tiñosa por la preciosa alfombra de jable de grano fino y color tostado, así como por la calidad y tranquilidad de sus aguas. 

En ella coinciden residentes de la isla, turistas y un goteo interminable de buzos que aprovechan la cercanía de una de las joyas del submarinismo en Lanzarote y Canarias, El Veril, cuyos fondos marinos, a un centenar de metros mar adentro, esconden un amplio muestrario de rica biodiversidad. 

Uno de los grandes atractivos es la Cueva de las Gambas donde encuentran acomodo desde el pequeño camarón narval al mastodóntico Mero Félix, un mero de medidas sorprendentes, de 50 kilos, que se ha convertido en un clásico de las sesiones de photocall submarinas en Playa Chica. 

A las condiciones descritas debe añadirse el enclave que ocupa la calita, con una panorámica envidiable del Monumento Natural de Los Ajaches, al sureste de Lanzarote, así como a las islas vecinas de Lobos y Fuerteventura. 

Playa Chica, además, cuenta con fácil acceso desde El Varadero (casco viejo de Puerto del Carmen), una avenida aledaña al jable con mobiliario de playa (hamacas, sombrillas y duchas) y el Muelle Chico, un refugio para las embarcaciones pesqueras y recreativas donde aparece un rincón para darse al noble arte de la caña de cerveza y el pescadito fresco, el restaurante La Playa, territorio perfecto para complementar el baño.  

En su visita no olvide las gafas y el tubo, anímese también a lanzarse de las rocas, deje al chinijo (si acude con niños) que explore las charcas en busca de cabosos, extienda los saltos al mar desde el muelle y dese cuantos baños precise para refrescar el cuerpo y la mente.