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Creciendo Yaiza, hasta el infinito y más allá

El hombre tenía que estar a mil por hora, pero se maneja con facilidad para recibirte con una sonrisa de oreja a oreja y un abrazote. "Nada, tranquilo, sobre la 1 empezamos...todo bien", me dice el susodicho, responsable máximo de esta cosa preciosa que está por acontecer: una paella gigantesca para 500 personas cuya recaudación irá destinada íntegramente a las actividades de "Creciendo Yaiza" en beneficio de niños con minusvalía. "Este es el día más feliz del año para mí", me asegura flotando en el aire aunque con los pies firmes en el suelo.

Curiosamente estaba Eva tomando el sol...

Él es Luis Benito, un sinónimo de buen rollo en la patera permanente, que dirige con un gracejo descomunal ese Chiringuito Tropical portentoso al que dan ganas de tirarse de cabeza y no salir de allí en tres días. 

La cosa estaba de cine, sin embargo quería ser el primerísimo en comprar los tickets. El año pasado salí volando justo cuando empezaban a servir las primeras raciones, y la mala conciencia (un año entero con ese peso) me obligó a meter dos codazos y plas, "¿soy el primero?", pregunté...y van las chicas de "Creciendo Yaiza" y me dicen "pues sí". "Ponme 4 tickets paelleros, please". Bah, me quedé muy a gusto sabiendo que era el primero del mundo mundial, viejos tics competitivos de la escuela con Don Guillermo, ustedes me permitirán, supongo. 

Nos encontrábamos inmersos en la cuarta edición de un evento que ha ganado cada vez más gente solidaria que pone su granito de arena en pos de una buena causa, y la casa tenía que prepararse para el atracón de gente que iba en pos de su caña, su cocktail de Pitagin o su ración de paella. 

Decíamos antes que Benito, de nombre Luis, vivía el "día más feliz del año del Chiringuito" y para la ocasión tira de grandes amigos en busca de una manita para ultimar la paella. A saber, Francisco Galdón y Joao Faraco, y el amigo Bimba que está de manera permanente en la casa del Chiringuito. Eso será en los fogones, e igual de sobrados vamos en el servicio de cañas, vino, y pitagines con Lila González (esa sonrisa 10 en mitad de la batalla), Jesús y el resto del equipo. 

Pues van los tíos y empiezan a volcar aceite en una paellera que parecía una piscina, "venga, agua va". 15 litros. "Ostia, 15 litros de aceite, Luis, ¿en serio?". "Sí, del amigo Diego, de Oro Bailen, date cuenta de que ahora vamos a volcar lo más grande". Lo que iban a volcar eran 60 kilos de carne (entre pollo y conejo), 15 kilos de judías verdes, tomate, sal, caldo de pollo y otros 35 kilos de arroz. Le escuchaba y me subía la fiebre recordando "La vida de Brian"..."Judea". 

Vamos que nos vamos. Un vendaval a base de carnes, judías, el tomate, la sal, el caldo de pollo...un festín, los guiris flipando allá cerquita de Pechiguera. Ellos ajustaban, que si la altura de la paellera, que si la dejábamos un tiempo más...o no, que si apágabamos el fuego. Joer, yo allí en medio, comiéndome las uñas, como si estuviera en una reunión de economistas donde nada entiendo. 

Se apagó el fuego, y la paella se cubrió con aluminio para que se reposara y quedara requetetop. Ellos estaban en lo suyo, y yo en lo mío, de voyeur, viéndoles a ellos. De repente levantamos la vista y apareció una primera remesa de "queremos paella, queremos paella".

Allá en 2016 fue una paella gorda, y se ha ido ensanchando. El año pasado a las 16:00 todavía quedaba paella. Este año voló todo y enterita, las 500 raciones, en hora y cuarto aproximada. 

Llegaron tarde, muchos, y se ajustaron a consumir papitas arrugadas y salpicón de pulpo que preparaba otro colaborador en la causa, La Katedral de Playa Blanca

Y a partir de ahí...el acabose, el abrazo eterno, el buen rollo por sistema...Imaginen cómo sería el ambiente que los del PP y Podemos de Yaiza compartían mesa como si fueran el mismo partido. En estos tiempos de convulsión. Chapó! 

Evidentemente la respuesta no estaba flotando en el viento, al contrario de lo que sostendría Bob Dylan. The answer estaba en Esteban y el resto de niños con sus situaciones especiales, que se ponían a colaborar como uno más por su buena causa. El chef Galdón, colaborando en 3 de 4 ya de estas paellas, recibió la llamada de Luis Benito para animarle a venir a echar una mano, y Galdón que no se lo pensó ni medio segundo para incoporarse por tercer año consecutivo. 

En el exterior la juventud apuraba cada baño que proporcionaba esta escandalosa franja de litoral que se localiza a unos 500 metros. Yo me descubrí con el chinijo, zambulléndome, y elevarme mirando a mi izquierda y toma el costado más lejano de Papagayo, toma al frente con Lobos y Fuerteventura, y toma Pechiguera mirando a mi derecha. 

Y de vuelta al Chiringuito...showtime. El de Carlos Loma y el grupo de Flamenco Itálica armándola cosa buena con un surtidito de sonidos para la ocasión, para cantar, bailar, soñar. 

Ahora tocaba dejarse llevar...

Y Carlos Loma y compañía calientan el ambiente, una festiva, otra con duende, una directa al corazón...ya volverá dice un amigo coincidiendo con "Volver" aunque tal vez... 

Viene gente llegada del norte, y no hablamos de Galicia...sino de Costa Teguise, de mi city. "Chacho, ¿viste el frío que había en nuestra city?", me pregunta, ambos con el torso al desnudo y "asailetrados". "Ríete con razón, esto es el eterno verano". 

Pasan las horas. Yo por mí me pondría a criar aquí mismo, me ahuecaba un rinconcito...y venga a poner huevos. Y sin embargo, ya ves. Que tengo que quitarle el salitre a esos chinijos, pero antes tengo que sacar la foto que condensa casi todo. 

Fuentes solventes al Chiringuito Tropical nos han asegurado que una paellera con un palmo mayor ya está solicitada, porque las 500 raciones volaron. 2 + 2 son 4. El año que viene será la quinta edición y conociéndole como creo conocerle al amigo Luis irá, como mínimo, a por 600. 

Y todo, para esos chinijos de "Creciendo Yaiza" que nos recuerdan de manera tan sencilla y directa que mañana, o ayer, u hoy...puede pasarte, pero que aquí estamos, chinijo, chinijos, que nos tienes a tu disposición para vivir tu vida en plenitud. 

¡Vamos, chinijos, hasta el infinito y más allá!