Terraza
Dir.C/ Janubio, 9,
Puerto del Carmen
Plano
Tfno.928 515 782
La Bohemia
Playa Blanca turística
Puerto del Carmen
Restaurante La Marea, Playa Honda, Lanzarote
Restaurante El Risco, La Caleta de Famara

En Arena, con Luis León

Hay una luz tenue, un concierto de grillos, unas palmeras señoriales que resguardan a unos salones encendidos tras un día de piscina. Atravesamos el complejo Villas Alondra, porque nos gusta soñar despiertos, pero también para soltar la adrenalina. ¿Qué recuerdo teníamos de Arena? En su día, sé que lo recuerdas, Sara, convenimos en declararlo santuario de nuestros homenajes gastronómicos. 

Hace mes y medio reabrió sus puertas, con quien correspondía al frente, con el gran Luis León. Superamos el portón y me hace gracia nuestro delicado caminar, como si fuéramos a romper los elegantes tablones de madera del firme que rodea a una sugerente piscina.

* Chill out del restaurante Arena, chef Luis León, Villas Alondra (fotografía propiedad de Villas Alondra).

Giramos la vista a la derecha y tropezamos con un spa, un chill out y nuestro ceño fruncido al 100% preguntándonos cómo sabrá el digestivo o el copón ahí tras la cena. 

Nos recibe Luis. ¿Cuántos servicios habrá dado este hombre durante su vida? ¿Cómo es posible con ese bagaje transmitir ese entusiasmo como si fuera su primer día en la oficina? Uno se muerde la lengua, sin embargo, algún día habrá que declarárselo: yo de mayor quiero ser como usted, don Luis. 

Arena tiene un salón pequeño pero imperial, acogedor por el malpaís volcánico que lo rodea, una bodega presumida a cobijo de una cristalera y el empaque de un robusto y elegante mobiliario de madera que redondean una formidable estancia.

* Salón interior del restaurante Arena, fotografía de Josechu Pérez Niz. 

Está todo tal y como lo dejamos en su día, incluido el servicio que aunque con nuevas caras repite la vieja máxima: lo vamos a dar todo para que sea un gran día. El amor por servir, un simposio práctico, cada día en Arena.  

Luis ha tenido la deferencia de prepararnos un menú degustación, somos seis en la mesa, miro las caras de los colegas y todas presentan ese brillo, el que desprenden siempre por las grandes ocasiones.

El Grifo Colección Seco es el vino que nos proponen hasta que llegue el ciervo. Hay que decir que encajó perfectamente con la tosta de jamón y foie que sirvieron como intro y la fresquísima ensalada de tomates cherry sobre una proteína de carne que recordaba a la que extraíamos del tuétano del puchero, pero aquí concentrada en grado máximo unida a una pinza de buey de mar, a un delicioso bogavante. Al ceño fruncido se le acaba de sumar el baile de cejas que canta una pregunta, ¿va a ser toda la noche así?

Atendiendo al exquisito rulo de foie-grass con brotes de soja y salsa teriyaki confirmamos que, en efecto, toda la noche va a ser así.

Sin embargo, lo que parecía infranqueable Luis lo supera entrando literalmente en barrena con un sublime caldo de ave, leche de coco, ralladura de lima y boletus. Sabores tradicionales y exóticos que se funden con una naturalidad explosiva en la mejor sopa que probé en mi vida. 

Otra barrera. Uno piensa sinceramente que esta vez va a resultar imposible igualar el portento anterior, pero Luis se encuentra en ese punto dulce de su carrera, como Froome en julio ascendiendo el Tourmalet rebasando los límites de tantos kilovatios por minuto, que nos deja hablando solos mientras apuramos el lomo de bacalao confitado, su base de pil pil de parmentier y la inenarrable yema de huevo rellena de vizcaína. No lo exclamó porque le gusta guardar las formas, pero el más agnóstico de la mesa quería aclamar que Dios existe. 

Se abre un pequeño paréntesis y, ciertamente, se agradece. Un respiro. El camarero al frente del servicio nos anuncia un cambio de avituallamiento. Toca tinto, un crianza Rioja Solar de Líbano, es decir, que los medallones de ciervo están al caer. Vienen ya, acompañados de un estupendo rissotto cremoso y un toquito ligero de salsa de chocolate. 

Conversamos sobre los matices de cada plato y el extremado parecido del camarero con Ryan Gosling cuando este se aproxima por la banda con un puro de crema de chocolate (y su fósforo) y capuchino de whisky. 

Adrián, que es el nombre de quien suplanta a Gosling en Lanzarote y que ha liderado el servicio con mano maestra, nos invita a pasar al chill out donde alargaremos la velada con unas cremas de orujo y unos gin tonic.

La terraza tiene su peligro, pestañeas, miras el reloj y aparece la 1:45 am: vamos que nos vamos. En la despedida seguía ahí, como los capitanes de los grandes barcos, Luis León...con la misma sonrisa. 

Saliendo del restaurante y marcar el regreso en el calendario resulta la señal inequívoca de que Arena se incorpora con solvencia al circuito gastronómico insular. En lugar destadado del apartado "sitios de ensueño para almorzar o cenar".

Localización, horario y reserva

- Arena se localiza en la calle Janubio, 9, de Puerto del Carmen. Mapa

- Abre todos los días de 8:30 a 16:00 y de 19:00 a 23:00.

- Para reservar mesa el teléfono disponible es 928 515 782