TerrazaNo
HorarioDe 14:00 a 22:30 (excepto los martes).
Dir.C/ Las Perdices, 8,
Nazaret
Plano
Tfno.928 947 995
La Bohemia
Playa Blanca turística
Puerto del Carmen
Restaurante La Marea, Playa Honda, Lanzarote
Restaurante El Risco, La Caleta de Famara

Esencia, la cena de las onomatopeyas

El caserón de Esencia tiene un aspecto rústico, campestre, con dos grandes salones que permiten una distribución espacial agradecida, y un mobiliario firme y robusto compuesto por unas mesas gigantescas y unos asientos, también de madera, que si quisiéramos, podríamos acomodar a dos personas.

El aspecto vigoroso del restaurante contrasta con una cuidada puesta en escena: una mantelería y cubertería asentada en unos azulejos que han sabido aprovechar con pragmatismo y gracia...

...un servicio impecable...

...y la cocina sutil de David Pérez que cumple siete meses en el nuevo Esencia, en Nazaret. No extraña, pues, que en los prolegómenos la adrenalina merodee a nuestro alrededor, como si estuviéramos a punto de disputar un partido crucial de la Champions. 

El chef ha diseñado un menú degustación en el que más allá de los buenos productos que emplea, entre ellos los de Lanzarote, sobresale el talento de David que sabe darle más de una vuelta para extraerles todo su sabor, en una propuesta moderna que en este caso no está reñida con la contundencia. Otro aspecto a tener en cuenta antes de despegar es que el menú lo ha planificado como si fuera una escala musical hasta alcanzar el do de pecho. 

Ahora sí, despegamos

La casa nos engatusa con unas mantequillas estupendas, de naranja y mostaza, para a continuación servirnos un aperitivo ligero, un rico bombón de calabaza con crema de café. 

Como declaración de intenciones, ciertamente, lo clava, sin embargo, el caso es que en esta intro no nos dan respiro con una sucesión de estímulos que impactan lo suyo. Este tarro que concentra una ensalada de cordoniz. 

Evidentemente había que destaparlo, pero este ejercico no fue un destape cualquiera sino que destapamos todas las esencias: una vinagreta de almendras por aquí, un queso de cabra por allá, quinoa, frutos rojos...una ensalada sencillamente formidable. 

Cuando recuperamos el habla, mientras degustábamos la ensalada sólo éramos capaces de proferir onomatopeyas (ummm, bohhh, yoshhhh), el servicio llega con otro entrante soberbio: unos chipirones en dos cocciones, caldo de cebolla y limón y una portentosa emulsión de ajo negro. 

Las onomatopeyas retornan a la mesa mientras apuramos el ajo negro que está superior. La fase de entrantes llega a su fin y se agradece el respiro antes de adentrarnos en el pescado del menú, regando nuestras copas con un Pago de Cirsus Chardonay D. O. Navarra. 

El pescado es un clásico de David Pérez, una fusión de la cocina vasca con la canaria. Milhoja de bacalao, salteado de setas Shitake, papas arrugadas de Los Valles, langostinos y reducción de mojo picón servido en su Pil-Pil. Consigue arañarte esa extraña sensación de desear el próximo bocado ya, pero frenarte al mismo tiempo para que este momentazo se estire lo máximo posible: pedazo de plato. 

Cuando pensábamos que con la milhoja habíamos alcanzado el Everest de la cena, de hecho clavamos la pica, David se propuso darnos un impulso mayor, tal vez con destino a La Luna desde Nazaret en lugar del Cabo Cañaveral, con estos sublimes raviolis de cochino negro en su jugo, miel de palma, chutney de papaya y tierra de remolacha.

Tuvimos que solicitar al servicio, que repoblaba las copas en ese instante con un tinto Las Lomas D. O. Castilla y León, que si podían pedirle al chef "que saliera a la mesa para hacerle la ola". Se nota que Pérez está mucho más cómodo tras los fogones y que se apura por el aplauso unánime, pero resolvió el expediente (timidez) resumiendo su filosofía culinaria. 

De vuelta al sitio donde se mueve como pez en el agua David ultimó el punto dulce del menú, un brownie cheesecake sobre estofado de fresas con moscatel Tardío de La Geria y helado de vainilla. 

Para el café otra cortesía de la casa. 

Tiempo para evaluar y categorizar. Dos conclusiones. Una más clara que el agua: una suerte que Teguise haya logrado cautivar a un chef como David Pérez para que desarrolle su propuesta por estas latitudes en las que quizá exista sobredosis de cocina tradicional. 

Segunda conclusión, David Pérez está en ese punto de dulce que uno logra adivinar como cuando ve a Contador con el rostro afilado de cara al Tour. 

Para repetir en breve esta cena de las onomatopeyas. 

Esencia

- Se localiza en Nazaret (C/ Las Perdices, 8). Mapa

- La cocina abre todos los días, excepto los martes, de 14:00 a 22:30. 

- Puede reservar mesa llamando al 928 947 995.