Terraza
HorarioTodos los días de 18:30 a 23:30.
Dir.Avda. El Marinero, 20,
La Santa
Plano
Tfno.928 838 252
La Bohemia
Playa Blanca turística
Puerto del Carmen
Restaurante La Marea, Playa Honda, Lanzarote
Restaurante El Risco, La Caleta de Famara

Restaurante Amêndoa

Todo el desorden y el escenario rocambolesco de La Santa queda reducido a la nada cuando abrimos la puerta corredera de la terraza de Amêndoa.

Un mundo nuevo: todo en su sitio, los cuadros de Thiago como contrapunto de un juego de luces medido para crear una atmósfera especial, la alegría desbordante de Lucilla a la que todos acuden con respeto ceremonial en gesto de agradecimiento infinito por hacer posible este restaurante. En fin, el sueño de cualquier restaurador, sin embargo, ¿a qué se debe esta pica en Flandes? 

Si al lugar, ciertamente agradable, le añadimos una cocina con sabor mediterráneo, variada y perfecta para la recuperación deportiva (Amêndoa es vecino de La Santa Sport), se entiende la resultante: una comunidad fiel de comensales que puede compartir esta magnífica ensalada de pato confitado. 

O este maki sensacional de salmón ahumado y queso de cabra sellado con aceite de jengibre, cuidadito con este clásico de la carta de Amêndoa que puede crear adicción. 

Para rematar los entrantes dimos cuenta de esta rica tosta de vieiras con charlotas. 

Una breve pausa nos permite tomar conciencia de la filosofía de Amêndoa. Un servicio que te acompaña en el sentimiento, que prevé que te hace falta...un poquito más de vino sin necesidad de pedirlo. 

Gusta también la temporalidad de la cocina, tienen cogido el timing del servicio y llegan los principales en el momento exacto. 

Este atún, el plato más convencional y normalito hasta ahora.

La corrección del atún resultó un espejismo porque el siguiente plato es de nota: un sencillo pero delicioso carré de cordero con reducción de romero y miel. 

La sensación en la mesa es de "chapó", acabamos de dar cuenta de un surtido variado de sabores brillantemente cocinados. Vamos a ver la repostería. 

El primero, la manzana caramelizada con helado de vainilla, en la tónica de la noche. Vamos, que estamos muy a gustito para seguir. Turno ahora para un postre mítico de Amêndoa, su volcán de chocolate. 

Tocamos techo con la golosina. Sin embargo, Lucilla no piensa lo mismo y "nos obliga" a tirar este penalty sin portero: "hoy salieron estos profiteroles muy ricos", dice poniendo el dulce a menos de un palmo en formato "hechos consumados". No quedó otra que consumar. 

Muy fácil continuar la conversación mientras los turistas van abandonando el local dando besos y abrazos a Lucilla, sin duda la recompensa por arriesgar un día con una aparente quimera: Amêndoa

Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz

Galería de fotos