Dir.Playa Quemada
Conocer Arrecife
Restaurante Lilium, Marina Lanzarote
Conocer Arrecife

Relacionados:

Restaurante La Marea, Playa Honda, Lanzarote
Give me 5, blog gastronómico de Usoa Ibarra

Descubrir Playa Quemada

Playa Quemada es una contradicción. Territorio seco, polvoriento y aparentemente estéril, pero que acunado bajo la noble figura del Monumento Natural de Los Ajaches compone un núcleo singular en donde parece no regir norma alguna. Entre sus escasas y serpenteantes vías de asfalto emergen las construcciones ligadas al litoral, blancas impolutas con sus puertas, ventanas y postigos de suave color verde y azul.  

Playa Quemada, Lanzarote

Playa Quemada es un portón inmenso y envidiable al mar. Grandioso por el Atlántico infinito en su horizonte, con Isla de Lobos y las dunas de Corralejo de Fuerteventura en formato oasis que aparecen en el visor, y envidiable porque ocupa la cala lanzaroteña más resguardada del viento. Hay un silencio sepulcral, que puede llegar a desesperar, una especie de pueblo fantasma del viejo oeste americano, que sólo despierta con los graznidos de las gaviotas y los balidos y los cencerros de las cabras de un lejano corral, aunque por la claridad del tintineo pensará que los baifos están a su lado.  

El paseo por Playa Quemada 

Le invitamos a conocer Playa Quemada dejando el coche al norte del pueblo, en las inmediaciones de La Puntilla o Punta de Playa Quemada donde descubrirá un complejo alojativo sin nombre, una suerte de edificación teñida de tonalidades que recuerdan a las paradisiacas islas griegas de Mamma Mia! en la que sólo se echa en falta a Meryl Streep. Camine en dirección sur a través de la primerísima línea de mar en la que tropezará con una manera de vivir diferente, privilegiada y desconectada de todo. 

La Puntilla de Playa Quemada

Las casas tienen la aldaba puesta mientras los kayaks en el terregal próximo a las viviendas indican que el vecindario mantiene una conexión permanente con el mar. Llaman la atención las barbacoas, también en el exterior de los hogares, que todavía conservan las cenizas de una reciente parrillada nocturna, con el arrullo de la marea, que se adivina deliciosa.

En este balcón al mar juegan un papel protagonista los restaurantes de arroces y pescadito fresco del día seleccionado con mimo en la lonja de Puerto del Carmen. En breve volveremos a ellos.  

El chapuzón en las calas de arena negra

La visita a Playa Quemada tiene el paso obligado por sus playas de arena negra. En la diminuta cala del pueblo o en las espaciosas playas de La Arena o El Pozo. Más que playas son rincones místicos, normalmente solitarios, de poderoso magnetismo por el prodigioso contraste del ocre y rosáceo de las montañas de Los Ajaches y el jable negro. El simple paseo por la orilla y el asalto del Atlántico suponen una experiencia catártica de primer orden. 

Playas de arena negra, Playa Quemada, Lanzarote

Con el salitre impregnado al cuerpo, y también con toda probabilidad al alma, volvemos a los restaurantes. Si se decidiese por el almuerzo resultaría pecaminoso asentarse en los salones interiores de estos, teniendo las espléndidas terrazas desde donde admirar la bella postal marina. Acomodado, lo suyo es pedir un malvasía seco bien frío y deleitar el paladar con unas sardinitas, un pulpo a la plancha o unas lapas como aperitivo, y un arroz o pescado de temporada (nuestros preferidos en Playa Quemada para estas lides Salmarina y Casa Tino).

Restaurante Salmarina, Playa Quemada, Lanzarote

Por arte de magia la parsimonia presente en el lugar se apodera del comensal, que en un abrir y cerrar de ojos, de manera inconsciente, sin percatarse del acelerado paso de las manecillas del reloj, se encontrará con el atardecer. Este alegre paso de las horas, esta despreocupación, constituye otra contradicción de Playa Quemada. Pensaba que le llevaría unas horas su descubrimiento, se ha quedado prendado durante toda la jornada y sin haber partido ya tiene magua de repetir. 

Galería de fotos