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Ruta norte

La excursión por el norte de Lanzarote acerca al viajero a rincones y paisajes fascinantes. El encuentro con el rico patrimonio de los cascos urbanos de Teguise y Haría o la contemplación de los majestuosos monumentos naturales del Volcán de la Corona y el risco de Famara (conexión visual con el Archipiélago Chinijo incluida).

La ruta norteña coincide también geográficamente con las obras más destacadas de César Manrique (Jameos del Agua y Mirador del Río). Como complemento gastronómico, el litoral noreste de la isla sobresale por su apuesta de pescado fresco preparado de manera tradicional. Las calas de Punta Mujeres, el rincón nudista de Charco del Palo y la playa de La Garita se erigen en los principales puntos para un buen chapuzón en el Atlántico.

La ruta turística por el norte de Lanzarote resulta un compendio de rincones y paisajes fascinantes. La travesía por los municipios de Teguise y Haría comprende el encuentro con las formas tradicionales de cultivo entre monumentos naturales y coquetas estampas arquitectónicas. Coincide el itinerario norteño con las intervenciones artísticas más significativas de César Manrique

A propósito del artista lanzaroteño, esta propuesta de ruta nace en el pueblo de Tahíche, en la que fue antigua residencia de Manrique, hoy sede de su fundación. La Fundación César Manrique aglutina las distintas improntas manriqueñas de sus actuaciones en el territorio. Una edificación mimetizada en el entorno volcánico, un homenaje al urbanismo popular lanzaroteño y la puesta en valor de la naturaleza como espacio contemplativo. 

Visita a la Fundación César Manrique

El tour prosigue hacia el norte en dirección a la antigua capital conejera, Teguise. La Villa conforma uno de los cascos urbanos de mayor encanto de Lanzarote. El diseño de sus plazas principales, como La Constitución y 18 de julio, las calles empedradas y una cuidada arquitectura invitan a un sosegado paseo. El valor patrimonial de sus edificaciones se ha aprovechado con una amplia oferta de tiendas, cafeterías y restaurantes. Al mediodía o al atardecer, visitar Teguise tiene un punto claramente diferenciador.

Conexión con La Graciosa

Si Teguise desprende tradición y patrimonio, Haría redondea esos valores distintivos de otra Lanzarote. La comunicación entre Teguise y Haría puede realizarse atravesando los pueblos de Mangüia y Los Valles. La postal nada tiene que ver con los enclaves turísticos. El valle de las 1.000 palmeras embruja a la primera, cuando lo descubrimos desde el mirador de Haría en todo su esplendor.  

Este balcón con vistas abre la panorámica más al norte, donde se adivina el paraje natural de La Corona y su enigmático volcán que da nombre al lugar. El monumento son casi 1.800 hectáreas de malpaís volcánico proveniente del cono resquebrajado de Corona. El impresionante manto de lava está salpicado de líquen, una simpática florecilla verde que brota de la roca volcánica. El malpaís baña por completo el pueblo de Yé, a 600 metros de altura, y coloniza la franja noreste hasta alcanzar la costa de Órzola y Punta Mujeres a nivel del mar.

Parada en el Mirador del Río (Yé) para contemplar la estampa del Archipiélago Chinijo

Hacia el interior del pueblo de Yé, en dirección noroeste, el viajero encontrará otro espectáculo natural. El señorial risco de Famara que atraviesa la isla de norte a sur. Un acantilado de 22 kilómetros, un altar medioambiental que alberga los principales endemismos de flora y fauna de Lanzarote. Un excelente mirador para contemplar en toda su dimensión el Archipiélago Chinijo. Un conjunto de islas y peñascos situado a apenas una milla náutica al noroeste de la isla: La Graciosa, Montaña Clara, Alegranza y el Roque del Oeste se asemejan a una maqueta desde las alturas. La experiencia puede tener lugar en el mirador de Yé o el mirador del Río.  

Los Jameos, la Cueva y pescadito fresco en la bahía

El Monumento Natural del Volcán de la Corona esconde otros tesoros. El viaje a las entrañas de la tierra en la Cueva de los Verdes supone una vivencia única. Recorrer el tubo volcánico y las serpenteantes galerías le pondrán, salvando las distancias, en el papel del curioso espeleólogo. El cuidado trabajo de luces de Jesús Soto trajo consigo esta primorosa ruta subterránea a través del Túnel de la Atlántida. 

Pintura de Cueva de los Verdes de Jorge Marsá

A dos kilómetros de la Cueva de los Verdes, dirigiéndose a la costa de Punta Mujeres, se localiza la magnífica intervención de César Manrique en los Jameos del Agua. Conformó la primera obra pública de Manrique en Lanzarote (1966) y sin duda resulta una visita obligada. 

La intervención más significativa de César Manrique en Lanzarote: Jameos del Agua

El litoral del noreste de Lanzarote acoge diferentes calas de baño. Destacan Los Caletones, las piscinas naturales de Punta Mujeres o el rincón nudista de Charco del Palo. Sin embargo, playa, lo que se dice una playa, ésta es La Garita, el pulmón del pueblo pesquero de Arrieta. La localidad permite el chapuzón en el Atlántico y la degustación de un pescado fresco preparado de manera tradicional. La bahía de Arrieta está regada de restaurantes especialistas en pescados y mariscos. Destacan El Marinero y El Amanecer. 

Las salinas de Los Cocoteros (Guatiza): Pintura de Jorge Marsá

Tras el almuerzo, la ruta norteña no debe perder de vista el paseo por el valle de tuneras de Guatiza y Mala. Los miles de cactus generaron en su día, a través del cultivo de la cochinilla, uno de los sustentos principales de la economía isleña. Nuevamente César Manrique entendió que el escenario merecía un reconomimiento: El Jardín de Cactus.  

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