Un paseo por Haría

Desde el valle de Malpaso se aprecia el valor del millar de palmeras que resalta la simpática estructura urbana de Haría. La fisonomía del palmeral ligada a la dispersa red de casitas terreras hechiza por su singularidad y el aura misteriosa que la envuelve: una de las muestras patrimoniales más valiosas de Lanzarote donde perviven esos grandes portones y ventanales de madera, los balcones con plantas y flores enredadas en sus contornos, y el blanco impoluto del porte de las viviendas. 

Haría rezuma parsimonia. Reina el silencio y el frescor de los laureles de la India que protegen la plaza principal del pueblo. Cada día, sus habitantes transitan hacia los bancales a trabajar la tierra. El rastro sabatino condensa esta vida y la asociada a la artesanía popular. 

La atractiva estampa del pueblito de Haría cobra especial valor por su entorno poblado de palmeras. Con un millar de ejemplares enalteciendo su estructura urbana (Haría es conocida también como el valle de las 1.000 palmeras), la visión del rincón más florido de Lanzarote rezuma encanto por todos sus poros. Desde lo alto de la carretera camino a Teguise, entre los valles de Temisa y Malpaso, la fisonomía del palmeral ligada a la dispersa red de casitas terreras hechiza por su singularidad y el aura misteriosa que la envuelve. Misterio...y embrujo: de noche, con el pueblo iluminado, su figura recuerda a la silueta de una bruja.  

Haría al amanecer, pintura de Jorge Marsá

En el pueblo, el paseo por sus laberínticas calles y rincones más señeros (las plazas de La Constitución y la de León y Castillo) sitúa al visitante en una de las muestras patrimoniales más valiosas de Lanzarote (sólo La Villa puede competir a su altura). El producto arquitectónico es fiel reflejo del devenir histórico de la localidad, en el que sobresale la construcción popular con otras unidades de diferentes épocas. La convivencia entre ellas es homogénea debido al uso de esos grandes portones y ventanales de madera, los balcones con plantas y flores enredadas en sus contornos, y el blanco impoluto del porte de las casitas. La reciente apertura de la Casa-Museo de César Manrique le permitirá admirar el rico patrimonio arqutectónico de Haría. 

El rico patrimonio del casco histórico de Haría

Haría agrícola

El día a día en Haría es pura parsimonia. Reina el silencio, sólo roto por el alegre tronar de los pajarillos que revolotean alrededor de los señoriales laureles de la India que protegen la plaza León y Castillo. Unos pocos señores, que colgaron las botas del campo, dan la bienvenida a los turistas que cada día cruzan el casco histórico del pueblo. Si no fuera por ellos y dos terracitas de la plaza, el centro capitalino pasaría por pueblo fantasma. 

Parsimonia, relax, paz

Esta tranquilidad permanente de Haría obedece a su carácter agrícola. Desde el alba, sus habitantes transitan hacia los bancales (pequeñas terrazas rurales propias de los valles y barrancos) a trabajar la tierra. Todavía hoy, las plantaciones de papas, legumbres e higos exhalan vida natural junto a las palmeras, los pinos, las acacias...En este sentido, cabe destacarse el mercadillo de Haría como momento ideal para descubrir Haría. 

Desde lo alto, Haría y el valle de las 1.000 palmeras lucen encantadoras

Cada sábado (de 10:00 a 14:30), la plaza León y Castillo acoge el rastro agrícola y artesanal. Su centro neurálgico cobra mayor dinamismo con decenas de visitantes que admiran y degustan los productos típicos de la zona, al tiempo que curiosean con el meticuloso trabajo artesanal de los oriundos (cerámica, cestería, palma, junco y rosetas). 

El dinamismo del mercadillo artesanal invita a visitar Haría los sábados

La vecindad de monumentos naturales

La ruta por Haría no debe perder de vista su grado de vecindad con algunos de los monumentos naturales más espectaculares de Lanzarote. Son los casos del risco de Famara y su ventana al Archipiélago Chinijo (apreciable desde el Mirador del risco y el El Mirador de Yé), y la imperial estampa del Monumento Natural del Volcán de la Corona

Más sobre Haría:

- Historia del valle de las 1.000 palmeras, por Álex Brito. 

- Amanece en el valle de Haría y En el valle de las 1.000 palmeras, por Jorge Marsá.