Blog

Descubre Lanzarote como un local
Un descenso vertiginoso

Un descenso vertiginoso

1) A sus puestos. Concentración.

2) En la centrifugadora. Primeros grititos. Doy vuelta sobre mí y pierdo la orientación.

3) A toda pastilla. La sensación en el tobogán es que voy a velocidad supersónica ascendiendo a la Luna.

El selfie con la boca torcida en plan John Rambo da cuenta de ello.

4) La piscina. Con la inercia que llevas, ya en el tramo final, recobras la dirección para entrar de manera abrupta en la piscina, como si te hubieran lanzado al aire por las solapas.

El descenso vertiginoso sin flotador gigante dura 11 segundos.

Esta es una de las mil y una aventuras del corral del agua, una opción con niños para incluir en la agenda veraniega.

¿Compartes?

Posts Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.