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Descubre Lanzarote como un local
Un día en el Rancho Texas Lanzarote Park

Un día en el Rancho Texas Lanzarote Park

Tigres de Bengala en Rancho Texas Park Lanzarote

El tigre agazapado aparece de pronto, trotando con elegancia mientras observa a quien se acerca. En este caso un niño emocionado al que resulta complicado controlar cuando por fin comprobó que el tigre de Bengala, en efecto, está en Rancho Texas Lanzarote Park. Sólo por este momento ya ha valido la pena.

Sin embargo, el parque tiene de todo. Su lado puramente contemplativo cuando atravesamos los expositores; la vertiente de ocio en un gran espacio de piraguas, tirolinas y paseos en pony, y el complemento de las piscinas lúdicas que conforman el corral del agua; y el espectáculo de los shows de los loros, las aves rapaces y los entrañables leones marinos. Es para echar el día cubriendo el horario establecido, de 9:30 a 17:00.

Nuestros highlights

1) Acuario de peces y tortuguitas

Peces y tortugas

2) El desayuno de la tortuga gigante

El desayuno de la tortuga

3) Una de serpientes

Serpientes

4) Los cocodrilos del Nilo

Cocodrilos del Nilo

5) Las habilidades de Thomas y sus amigos

Show Loros

Son capaces de rodar en bicicleta, patinar, meter monedas en una hucha, jugar a baloncesto, identificar los números y hasta hacerse el muerto.

6) El león marino haciendo un Gerónimooooooo

Prebotija

Botija

7) En el corral del agua

Junto a la laguna de piraguas y la tirolina este es el otro gran espacio de ocio de Rancho Texas. Un conjunto de piscinas lúdicas que permiten complementar el día de aprendizaje. La diversión está en los toboganes clásicos de los parques náuticos, una piscina para bebés, un gran plato acuático para todas las edades y una ingeniosa piscinita con un bidón gigante en el aire que va llenándose poco a poco hasta virar su contenido a los bañistas.

Corral Agua 1

* Momento previo al viraje del bidón.

Agua va

* Agua va.

8) Efecto secundario

Efecto secundario

A tu hijo le impactó el show de los leones marinos y ha decidido convertirse en uno de ellos. Durante buena parte de nuestra estancia en el corral del agua, el chinijo de cuatro añitos aleteó como ellos, mostró maña con el balón de plástico en la punta de la nariz…y al final pidió pescaditos como recompensa.

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