Tenía todo el sentido que la Virgen de las Nieves fuera Patrona de Lanzarote. Su ermita, alzada al borde del Risco de Famara, se convirtió durante siglos en lugar de peregrinación y plegarias para que las lluvias aliviaran sequías y penurias. Desde aquí, tan cerca del cielo, los campesinos esperaban que las rogativas surtieran efecto.
A partir de 1725 fue Patrona de la isla hasta que la devastación volcánica de Timanfaya trasladó el título a Mancha Blanca y a la Virgen de los Dolores. Antes y después de aquel cambio, la ermita conoció de todo: asaltos piratas (en torno a 1576), periodos de abandono, romerías y bajadas lustrales de la virgen hacia la Vega de San José de Teguise.
La ermita actual se levantó en 1966 bajo la dirección del arquitecto teguiseño Enrique Spínola, que solo logró conservar el aljibe original del templo. Desde entonces, el antiguo lugar de peregrinación se ha transformado en espacio de recogimiento y contemplación.
Y qué mejor escenario: las vistas abarcan Famara, El Río, La Graciosa, Montaña Clara y Alegranza, componiendo una colección de postales difícil de igualar.
Por si fuera poco, el propio Risco de Famara es un festín para los amantes de la biodiversidad. Aquí se refugian endemismos canarios únicos y en el cielo sobrevuelan aves como el alimoche, el halcón de berbería o el águila pescadora.
⏰ Después del mediodía: las nubes suelen aferrarse al risco hasta bien entrada la mañana, ocultando la panorámica.
Atardecer mágico: la caída del sol hacia el suroeste regala escenas memorables (conviene revisar la hora de la puesta de sol).
Dónde: Risco de Famara (MAPA).
Abrigo obligatorio: la diferencia de temperatura respecto a la costa puede ser notable.
Se encuentra en las proximidades del punto más alto de la isla, Las Peñas del Chache, en plena ruta norteña por Lanzarote. A un paso, pues, de multitud de postales y rincones donde seguir disfrutando: viendo, empapándote de César Manrique, bañándote…o comiendo.