La tercera etapa del Camino de Santiago de Gran Canaria desciende desde la Cruz de Tejeda por los Pinos de Gáldar y pequeños pueblos rurales encaramados en laderas y rincones insospechados. Una jornada exigente y emocionante que culmina en el Templo de Santiago de los Caballeros de Gáldar, punto final de este Camino Jacobeo insular.
El día comienza con el eco de los cencerros que resuenan por los montes. Dos de los tres bastones desayunan en El Refugio, mientras el tercero prepara el petate.
Partimos desde el punto donde lo dejamos ayer: la Cruz de Tejeda. La vereda se abre justo detrás del Parador, junto a los puestos del mercado. Un sendero ascendente nos conduce entre pinos y vegetación frondosa hasta el mirador de la Degollada de las Palomas, con vistas al Monte Constantino.
Aunque el amanecer nublado impide despedirnos del Nublo y del Bentayga, los riscos cercanos compensan con estampas de una belleza inesperada.
El terreno alterna tramos de tierra y alfombras de hojas secas con veredas de rofe volcánico. Caminamos entre la Cruz de los Moriscos y los Pinos de Gáldar, un paisaje de contrastes y aromas de monte canario.
Antes de adentrarnos en el bosque, los pajarillos anuncian un cambio: las nubes se disipan y el horizonte se abre. Desde la altura se distingue El Confital, sereno.
—«Las Canteras está tendida, chicos», bromeamos mientras encaramos el descenso.
El cielo azul y limpio acompaña el tramo más técnico. La bajada es pronunciada y obliga a mantener el paso firme y la mirada en el sendero.
Tras cruzar los Pinos de Gáldar, el Camino pierde algo de encanto al discurrir por asfalto. Aun así, los paisajes rurales de Gran Canaria mantienen el interés visual y emocional del recorrido.
El asfalto castiga las piernas. Superamos Monte Pavón, San José de Caideros y El Saucillo, cada uno con su encanto rural y aroma a campo.
La Hoya de la Pineda y el pago de Anzofé (Anzo) marcan los últimos kilómetros. La vereda, estrecha y empinada, desciende entre fincas y casonas transformadas en alojamientos rurales, rodeadas de plataneras y campos antiguos.
La Calle Larga anuncia la llegada. Los senderistas, cubiertos de polvo y sonrisas, alcanzan el Templo Matriz de Santiago de los Caballeros, joya neoclásica con detalles barrocos.
Erigido sobre el antiguo palacio de los Guanartemes tras la Conquista, el templo cuenta con tres naves, seis capillas por lado, torres gemelas de 35 m y un órgano Walcker de 1912. Declarado Templo Jacobeo “In Perpetuum” en 1992 y Santuario en 2022, es el punto final del Camino de Santiago de Gran Canaria. Miles de peregrinos lo visitan desde la primera bula papal de 1965, ganando el jubileo.
El viernes 17 de octubre de 2025, sobre las 14:00, los Bastones cerramos esta tercera etapa entre la Cruz de Tejeda y Gáldar.
¿Echamos la vista atrás? Dale al play…
Nada mejor que unas cañas y un chorizo con vistas al Templo de Gáldar, en plena Plaza de Santiago. Desde allí, una guagua nos lleva a Las Palmas de Gran Canaria.
Bajamos en el Auditorio Alfredo Kraus, caminamos descalzos por la orilla desde la Cícer hasta Playa Chica, disfrutamos de los últimos bañazos y cerramos con un helado en Peña La Vieja y un refrigerio en la Plaza Santa Catalina antes de regresar al aeropuerto rumbo a Lanzarote.
Tras 66,96 kilómetros bajo el sol canario, volvemos a lo esencial, al debate que nos mantuvo entretenidos desde mediada la segunda etapa:
— «¿Quién tenía razón? ¿La Palma o La Gomera?»
Bastones forever and ever. Próxima parada: El Hierro.
Dale al play y recorre el Camino de Santiago de Gran Canaria de sur a norte, del Faro de Maspalomas a Gáldar.