El Camino Natural de Fuerteventura, el GR 131, atraviesa la isla de norte a sur. Sin embargo, su primera etapa no arranca en tierra majorera, sino en la cercana Isla de Lobos. Este pequeño y enigmático islote, a solo 2,5 millas náuticas al noreste de Fuerteventura, debe su nombre a la colonia de focas monje (lobos marinos) que habitó sus costas siglos atrás.
La Isla de Lobos es un espacio natural protegido e integrado desde 2009 en la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura. Su superficie, de apenas 4,9 km², es muy frágil, y por eso el acceso diario está limitado a 200 personas bajo el Plan Rector de Uso y Gestión.
⛔ No se puede visitar la Isla de Lobos sin permiso oficial. El trámite se realiza en la web del Cabildo de Fuerteventura: solicita tu permiso online para visitar Isla de Lobos.
️ El acceso es únicamente marítimo. Hay salidas diarias desde Corralejo (Fuerteventura) y también desde Lanzarote con Líneas RomeroAMP, que atracan en el pequeño puerto de Lobos.
El sendero oficial del GR 131 en la Isla de Lobos tiene 7 kilómetros de recorrido y se completa en unas 1,5 horas (ida y vuelta), desde el muelle de atraque hasta el Faro de Martiño. El camino cruza el islote de sur a noreste. Puedes descargar el trazado oficial en el apartado Descargas.
Nuestra recomendación, sin embargo, es optar por la ruta circular: un sendero que rodea gran parte del litoral y que, en su tramo final, coincide con el itinerario oficial.
⌛ Esta variante alarga la caminata hasta unas 3 horas, pero compensa con creces. Permite descubrir rincones únicos como el caserío del Puertito o el humedal de Las Lagunitas. Puedes descargar el track de la ruta circular en Wikiloc.
Desembarcamos en el muelle de Lobos. Desde allí se divisa claramente el Centro de Visitantes, parada obligatoria antes de caminar. La visita merece la pena: ayuda a comprender el singular territorio que estamos a punto de recorrer.
Tomamos la vereda hacia Las Lagunitas, dejando la vertiente oeste del islote para el regreso desde el Faro de Martiño. El primer punto de interés es El Puertito, un conjunto de pequeñas calas y piscinas naturales protegidas del alisio. Este rincón sirvió como refugio pesquero y aún conserva las humildes chozas que los marinos utilizaban como abrigo.
El origen de este enclave se remonta a mediados del siglo XIX, hacia 1855. Hoy constituye un valioso vestigio de la sociedad pesquera de Corralejo. Sus chozas, de piedra y barro, mantienen la estructura original, y el característico color blanquiazul proviene de la pintura que se usaba en las embarcaciones.
Dejamos atrás El Puertito y avanzamos hacia el noreste por una vereda amplia y cómoda, flanqueada por pequeños cráteres y una sorprendente vegetación que brota en el malpaís. Predominan las tabaibas dulces, perfectamente adaptadas a la maresía y al suelo salino.
Tras un pequeño desnivel, nos adentramos en Las Lagunitas, una joya ecológica que por sí sola justifica la ruta circular. Este humedal costero, refugio de aves migratorias y especies endémicas, queda fuera del itinerario oficial del GR-131, así que conviene aprovechar la oportunidad de explorarlo.
¡Qué lugar tan misterioso! Los saladares de Las Lagunitas son un festín de biodiversidad donde la sal atlántica actúa como nutriente esencial para especies singulares como la siempreviva, el salado de marisma o el balancón. En este hábitat único también crecen tabaibas dulces, uvillas de mar, aulagas, espino y cuernúa, que se abren paso entre la piedra volcánica.
Extasiados tras contemplar este ecosistema prodigioso, seguimos hacia el norte del islote. Una antigua calera marca la transición entre el verdor del saladar y los campos de jable blanquecino que, a partir de aquí, dominan el paisaje.
Estos hornos de cal fueron esenciales para la construcción del Faro de Martiño, levantado en 1865 sobre la montaña del mismo nombre, a 29 metros de altura. Junto al Faro del Tostón (El Cotillo, Fuerteventura) y al de Pechiguera (Playa Blanca, Lanzarote), formaba parte del sistema de iluminación marítima que facilitó la navegación en el estrecho de La Bocaina.
El entorno del faro es un mosaico de jable, aulagas y saladares. Allí nació en 1903 la poetisa Josefina Plá, hija del farero Leopoldo Plá, quien se inspiraría en este paisaje durante su infancia en Lobos.
Accedemos al Faro de Martiño tras un corto ascenso por un camino bien marcado. El edificio y la casa del farero se mantienen en pie, testigos de otra época.
Mientras reponemos fuerzas —agua y fruta en nuestro caso— recordamos a Antonio Fernández Páez, “Antoñito el Farero”, último habitante del faro. Originario de La Graciosa, se trasladó a Lobos en 1936 y ejerció hasta 1968.
El mundo estaba en guerra mientras Antoñito iluminaba cada noche el estrecho de La Bocaina. ¿Llegaría a avistar algún submarino alemán emergiendo en estas aguas atlánticas?
Hoy, en este sábado de noviembre de 2024, lo que contemplamos es la calma del océano y el sonido sereno del mar.
Tras la pausa, enlazamos con el sendero oficial del GR 131, que nos devuelve al muelle por la otra vertiente de la isla, de noreste a suroeste.
La vereda, de tierra y jable, está bien delimitada y conduce hasta las bifurcaciones hacia la Montaña La Caldera y las Salinas de Majarro. Durante este tramo, las Dunas de Corralejo se dibujan en el horizonte como contrapunto paisajístico.
La caminata circular nos regala un colofón brillante: la Playa de La Calera o de La Concha, escenario de historias romanas. En 2012 se descubrió aquí el yacimiento más antiguo del archipiélago canario, confirmando la presencia romana entre los siglos I a. C. y I d. C., dedicada a la extracción de púrpura.
Aún hoy, las pequeñas conchas utilizadas para obtener ese tinte —con el que se coloreaban las túnicas imperiales— siguen presentes en la arena de la playa.
️ Si te animas a descalzarte, sentirás esas conchitas bajo tus pies antes de un merecido chapuzón. Desde aquí solo restan cinco minutos hasta el muelle, donde embarcarás de regreso a Fuerteventura o Lanzarote.
️ Puedes sentir las conchitas si te animas a descalzarte y ganarte un merecido chapuzón atlántico tras las tres horas de caminata. La playa se encuentra a cinco minutos del muelle, desde donde cogerás el barco de vuelta a Fuerteventura o Lanzarote.
Vivido: sábado 23 de noviembre de 2024, entre las 10:00 y las 13:00.
✨ El GR 131 en la Isla de Lobos ofrece una experiencia única entre historia, naturaleza y playas vírgenes. La ruta circular permite descubrir rincones sorprendentes como Las Lagunitas, El Puertito y la Playa de La Calera. Un plan perfecto para disfrutar del senderismo en estado puro.
ETAPA 2 del GR 131 de Fuerteventura: Corralejo – La OlivaAMP
ETAPA 3 del GR 131 de Fuerteventura: La Oliva – TefíaAMP
ETAPA 4 del GR 131 de Fuerteventura: Tefía – BetancuriaAMP
ETAPA 5 del GR 131 de Fuerteventura: Betancuria – PájaraAMP
ETAPA 6 del GR 131 de Fuerteventura: Pájara – La ParedAMP
ETAPA 7 del GR 131 de Fuerteventura: La Pared – Casas del Risco del PasoAMP
ETAPA 8 del GR 131 de Fuerteventura: Casas del Risco del Paso – Morro Jable
ETAPA 9 del GR 131 de Fuerteventura: Morro Jable – Punta de Jandía