Tu Guía en Lanzarote

Tu Guía en Lanzarote

Bautizo en el Caletón Blanco: regreso a las charcas del jable y la lava

Bautizo en el Caletón Blanco: regreso a las charcas del jable y la lava

«¡Wow!». A los tres pasos dentro del Caletón Blanco la onomatopeya brota sola: la escena es única. Charcas tranquilas, rodeadas por lava milenaria y un jable blanco impecable, capaces de apaciguar hasta al más hiperactivo del lugar.

Charcas, jable y lavas. Fotografía: Lanzarote3.com

Unas tontas gotas de lluvia barrieron el horizonte. El cielo queda pulcro, en contraste con el mar revuelto a una milla de la orilla del Caletón Blanco. Desde la veredita de mariscadores que rodea las charcas intuimos una postal de quitar el hipo. Allá que vamos, antes del primer chapuzón.

Acariciamos el cielo mientras la retina se atiborra de esta panorámica soberbia, sitiados por tabaibas, verodes y aulagas que se abrazan sin orden en los límites de la vereda.

Panorámica del Caletón Blanco desde la veredita de mariscadores. Fotografía: Lanzarote3.com

Alzados, comprobamos que unos nubarrones grises se aproximan por el noreste. Desde Alegranza y La Graciosa, dos de las islas del Archipiélago Chinijo, vienen derechitas hacia nosotros, pero antes tropezarán con el Risco de Famara, que protege al Caletón.

Lavas, vegetación, jable, charcas, el Roque del Este. Fotografía: Lanzarote3.com

Si queremos sumergir las piernas en la charca antes de que nos alcance la lluvia, será mejor volver a ras de mar. Así lo hacemos: descendemos entre la maraña de vegetación —¡cómo ha llovido en este invierno de 2026!— y dejamos la mochila en una de las tantas semilunas de malpaís apiladas en el Caletón. La estructura protege a los bañistas del alisio, siempre enfuruñado en el norte de la isla.

Descalzos, nos acercamos a cámara lenta a la charca. Es automático: cuanto más nos acercamos, más estallan las mariposas en el bajo vientre. Sobredosis de endorfinas, dopamina de alta calidad… sencillamente superior.

Al mar. Fotografía: Lanzarote3.com

Mar adentro, el agua apenas nos cubre la cintura. Sin duda, esta circunstancia hace del Caletón Blanco una de las mejores opciones de sol y playa en familia, perfecta para todas las edades.

Sumergidos, nos sigue asombrando el contraste con el mar enfurecido en el horizonte cercano. Giramos sobre nuestro eje, nos sumergimos y emergemos una y otra vez. A estas alturas, da igual que las nubes nos alcancen y nos caiga una lluvia fina: un bautizo de lo más gratificante.

Lluvia fina. Fotografía: Lanzarote3.com

Llegó la lluvia, finísima, un suave chipi chipi. Alza el mentón, deja caer el occipital y cierra los ojos: siente cómo las gotas caen directa y suavemente sobre el rostro. Abre los ojos y compruébalo por ti mismo: la lluvia nunca vuelve hacia arriba. Hay que seguir.

Vivido: Miércoles 28 de enero de 2026 entre las 10:30 y las 11:15.

ARTÍCULOS RELACIONADOS