La noche del 1 de septiembre de 1730, entre las 21:00 y las 22:00 horas, el Volcán del Cuervo se abrió y comenzó a lanzar lava. Este estallido marcó el inicio de las erupciones de Timanfaya, una serie de episodios volcánicos que transformaron por completo la geografía de Lanzarote.
El párroco de Yaiza, Andrés Lorenzo Curbelo, documentó los hechos desde el primer momento. Su testimonio histórico dice:
«El 1º de septiembre entre las nueve y diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diecinueve días».

El Cuervo fue solo el inicio. Días después, otros volcanes cercanos comenzaron a despertar. El párroco escribió:
«Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca».
Las coladas destruyeron Maretas, Santa Catalina y Mazo. Llegaron al mar en seis días, arrastrando todo a su paso y provocando escenas desoladoras:
«Una gran cantidad de peces muertos sobrenadaban en la superficie del mar, viniendo a morir a la orilla».

🌪️ Nuevas bocas y más devastación
Aunque parecía que la erupción había cesado, el 18 de octubre de 1730 se reactivó la actividad volcánica. El párroco relata:
«Tres nuevas aberturas se formaron inmediatamente encima de Santa Catalina […] acompañadas de truenos, explosiones y una densa nube de cenizas que oscurecía toda la isla».
La población huyó y regresó varias veces, atrapada entre el miedo y la necesidad. El episodio volcánico continuó, con pausas y reanudaciones, hasta abril de 1735. Se calcula que el volumen de lava expulsado alcanzó 1 km³. Lanzarote ganó terreno hacia el oeste, formando zonas como Los Hervideros o El Golfo.

🌋 Erupciones de 1824 y el largo silencio volcánico
En 1824, la isla volvió a temblar durante tres meses. El cura de San Bartolomé, Baltasar Perdomo, describió la actividad de los volcanes de Tao, el Volcán Nuevo del Fuego y Tinguatón.
Tras este ciclo, Lanzarote entró en un largo periodo de calma. Sin embargo, los volcanes dejaron su huella en el terreno, la cultura, el paisaje y la memoria colectiva de la isla.

🧭 Visitar Timanfaya hoy
Hoy, gracias a la visión del artista César Manrique, es posible recorrer este escenario geológico único. Una visita imprescindible para entender la magnitud de las erupciones y su impacto en Lanzarote.
Recomendaciones para tu ruta turística:
Centro Turístico de Manrique (Islote de Hilario)