Casa Juanita de Arrieta, conocida también como el Chalet de Arrieta, es uno de los rincones más pintorescos de Lanzarote. Su aire chinesco y sus colores vivos llaman la atención desde lejos, pero lo que de verdad atrapa es la historia que encierra entre sus paredes.

Fue levantada en 1916 por Juan de León Perdomo y Juana Alemana, emigrantes en Argentina que habían prosperado con el comercio de trigo. El motivo era íntimo y doloroso: su hija Juanita enfermó de tuberculosis en Bahía Blanca y los médicos recomendaron el aire de mar y el yodo atlántico para mejorar su salud. La familia compró una finca junto al mar en Arrieta y allí construyeron la singular vivienda.
El chalet, en primera línea frente al océano, fue pensado como refugio de salud. Sin embargo, Juanita no logró superar la enfermedad y falleció en la casa el 2 de noviembre de 1921. Sus restos descansan en el cementerio de Haría, bajo un gran panteón.
A los pies de la vivienda se formó el Charcón de Arrieta, hoy lugar de baño popular y símbolo del pueblo. La historia del chalet tuvo además un efecto inesperado: como recuerda el cronista Gregorio Viñoly, su presencia impulsó la construcción del muelle comercial de Arrieta, que dio rango y vitalidad al enclave portuario con la llegada de vapores como La Astelena, La Evelia o El Bartolo.

Casa Juanita es memoria viva de un tiempo de emigración, de esperanza y de tragedia familiar. Hoy sigue siendo un lugar emblemático para pasear, contemplar y darse un chapuzón en su charco natural.