Tu Guía en Lanzarote

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Historia de Haría: de manantial a cuna de la artesanía lanzaroteña

Historia de Haría el pueblo de las mil palmeras de Lanzarote Fotografía: Ramón Pérez Niz.

La historia de Haría, el pueblo de las mil palmeras, es un viaje a través de los siglos. Desde los primeros asentamientos motivados por sus manantiales hasta la actualidad, Haría ha sido capital norteña, bastión frente a piratas, lugar de culto artesanal y hoy un símbolo de sostenibilidad en Lanzarote.

1) Primeros pobladores y origen del nombre

Los primeros habitantes de Lanzarote (hace unos dos mil años) dejaron huella en el territorio de Haría. Según los historiadores Antonio Berriel y Antonio Montelongo, los primitivos asentamientos se condicionaban por «(…) la capacidad de obtención y almacenamiento de agua, la presencia de tierras fértiles de cultivo y pastoreo (…) la existencia de ciertos espacios naturales que sirviesen de refugio ante posibles ataques o invasiones».

La Fuente de Chafariz con agua y el Valle de Temisa verde que te quiero verde. Fotografía: Ramón Pérez Niz.
Haría, fuente de agua. Chafariz. Fotografía: Ramón Pérez Niz

El topónimo también apunta a ese vínculo con el agua. El historiador Alex Brito recuerda que «(…) el valle era conocido por los aborígenes con el nombre de Faria, que pudo ser una derivación de la palabra aborigen Chafariz, que significa fuente o manantial de agua».

De esta etapa han quedado rastros como queseras, grabados rupestres y las cúpulas costeras entre Órzola y Punta Mujeres. Sobre estas últimas, Montelongo y Marcial Falero señalan que pudieron emplearse para «(…) machacar determinados productos, como tintes, comidas (…) hasta ser centro de rituales relacionados con la fecundidad o la atracción de lluvias».

2) La conquista española y los primeros señores de Haría

En 1402 la conquista normanda desembarcó en Lanzarote por el norte, aunque, según relata Millares, «(…) en estas excursiones que duraron ocho días no se encontró isleño alguno, por haberse refugiado todos en la montaña al ver la nave».

Haría se convirtió en el segundo núcleo de importancia en los primeros siglos de colonización. Fotografía: Ramón Pérez Niz.
El valle de las mil palmeras. Fotografía: Ramón Pérez Niz

La colonización situó a Haría como segundo núcleo en importancia tras Teguise. Los apellidos Betancort y Perdomo reflejan la presencia normanda a partir de 1418, cuando el señorío se consolidó en la isla.

3) Piratas, secuestros y rescates

En los siglos XVI y XVII, Haría alcanzó relevancia civil, religiosa y económica. Contaba con curato propio, alcalde ordinario y una cilla (almacén de granos) desde 1636.

Mercado Artesanal de Haría. Fotografía: Ramón Pérez Niz.
Haría asediada por piratas durante los siglos XVI y XVII. Fotografía: Ramón Pérez Niz

El poder atrajo ataques piratas. El más dramático, en 1618, quemó parte del palmeral y dejó secuestros entre los habitantes. Los vecinos buscaron refugio en cuevas como la de Los Verdes.

4) Crisis, hambrunas y emigración

Las hambrunas, sequías y erupciones de Timanfaya marcaron la vida de Haría en los siglos XVII y XVIII. La población emigró hacia América y, ya en el siglo XX, a Arrecife, atraída por la industria pesquera.

Emigración a las Americas...y a Arrecife.
Emigración a las Americas…y a Arrecife. Fotografía: Ramón Pérez Niz

Un episodio curioso lo recuerda el acta del Cabildo de 1640, citada por Berriel y Montelongo: «(…) se da como descargo (…) los catorce reales pagados (…) por haber ido con los religiosos a hacer los exorcismos al Valle de Haría para alejar las plagas de tan temido insecto». Los exorcismos apenas surtieron efecto: las langostas siguen visitando la isla de vez en cuando.

5) Economía y oficios tradicionales

Agricultores, ganaderos, salineros, orchilleros, artesanos, sombrereras o zapateros marcaron la vida diaria durante siglos. Hoy, esa herencia se exhibe cada sábado en el Mercado Artesanal de Haría (10:00–14:30).

Desde las salinas del Río —las primeras de Canarias— hasta los artistas del palmito, la población convirtió la necesidad en ingenio y supervivencia.

6) Viajeros ilustres: George Glass y Olivia Stone

El marino escocés George Glass escribió en 1764: «Me figuro que la componen unos trescientos habitantes. Todos los edificios, excepto la Iglesia y tres o cuatro casas particulares, son muy humildes y pobres». De la comida opinó distinto: «(…) no solo buena, sino muy elegante, compuesta de diferentes platos». También recuerda cómo «las señoras (…) se mostraron muy minuciosas en cuanto a sus preguntas referentes a las mujeres inglesas».

El Mirador de Haría. Fotografía: Josechu Pérez Niz.
Vista de Haría desde el Mirador de Haría. Fotografía: Lanzarote3.com

Un siglo después, Olivia Stone describió: «Subimos por un camino empinado y pedregoso en un lateral del valle (…) Los almendros están cubiertos de hermosas flores blancas (…) El valle está lleno de bancales hasta donde el terreno permite». Sus palabras de 1880 siguen vigentes para quien recorra Haría hoy.

7) Haría hoy: vergel y cuna artesanal

En pleno palmeral, Haría conserva su carácter rural y sostenible. Fue elegido por César Manrique como su lugar de vida y creación final, y hoy su casa-museo es un referente cultural. 

Haría, hoy. "Turisteando" a fuego lento. Fotografía: Ramón Pérez Niz.
Haría, hoy. «Turisteando» a fuego lento. Fotografía: Ramón Pérez Niz

Calles tranquilas, patrimonio vivo y oficios tradicionales conviven con una oferta turística respetuosa. Haría es hoy un emblema de la Reserva de la Biosfera y un destino imprescindible para conocer la identidad de Lanzarote.

La historia de Haría combina agua, cultura, resistencia y creatividad. Desde los primeros aborígenes hasta el turismo actual, el valle de las mil palmeras ha sido fuente de vida, cuna artesanal y testigo de los grandes hitos de Lanzarote.

+ Historia de Haría

De las diferentes fuentes consultadas para la elaboración de este post, hemos disfrutado como enanos con el trabajo de Antonio Berriel y Antonio Montelongo. 

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