El GR 131 de La Palma, conocido como El Bastón, recorre 65 kilómetros y une dos senderos de gran recorrido: el de la Crestería de la Caldera de Taburiente y el de los Volcanes. Su primera etapa es también la más dura: une el Puerto de Tazacorte (nivel del mar) con el Roque de los Muchachos (2.426 m), el punto más alto de la isla bonita.
Son 18 kilómetros de dificultad extrema que exigen preparación física y mental, además de un buen equipo: al menos 3 litros de agua por persona, frutos secos, plátanos, electrolitos y abrigo. No es raro coronar con temperaturas bajas incluso tras una jornada soleada.
📽️ La dureza es proporcional a la belleza: la etapa asciende desde el Atlántico hasta el techo de La Palma entre plataneras, pinares y acantilados monumentales, siempre con la Caldera de Taburiente como escenario de fondo.
Antes de la crónica de nuestra experiencia (19 de noviembre de 2024), aquí van unas claves básicas para afrontar el reto con seguridad.
Consejos prácticos para la etapa
🥾 Distancia y tiempo: 17,9 km (8-9 horas).
🥤 Avituallamiento: solo en el bar del Mirador del Time (km 3, abre a las 9:00). Resto de la ruta, sin servicios.
🌞 Clima: evitar días calurosos (26-30º). Si decides hacerlo:
- Empieza al amanecer (6:30-7:00).
- Valora iniciar en la Torre del Time (km 7,8): ahorras 4 horas y los primeros 800 metros de desnivel.
📲 Traslado final: taxi desde el Roque a Santa Cruz de La Palma (75-80 €). 👉 Taxi La Palma Isla Bonita
🚶♂️ Agencia recomendada: Los traslados de las tres etapas con Natour Travel
✍️ GR 131 La Palma: Puerto de Tazacorte-Roque de los Muchachos
🛩️ Volamos con Binter Canarias a La Palma. Hicimos noche en el Hostal Vagamundos (Los Llanos), ideal para senderistas, y tomamos la guagua 27 hacia el Puerto de Tazacorte a las 6:45 am.
🥾 A las 7:00 estábamos en el puerto y cinco minutos después arrancamos en el GR 131. Calentar y estirar es clave: las rampas iniciales son brutales. En apenas 3 km llegamos al Mirador del Time (594 m), sudando a chorros, pero premiados con la postal del valle de Aridane al amanecer.
📷 Desde allí se observa también el volcán Tajogaite y su fajana, todavía humeante tres años después de la erupción de 2021.





📷 Al modo Séneca, sin prisa pero sin pausa, vamos ascendiendo a buen ritmo y alcanzamos el Mirador del Time a la hora de caminata. Es decir, caminamos a 3 km/h, ahora mismo a mejor cadencia de la que habíamos previsto.

🌋 Buen momento para hacer el primer avituallamiento y aprovechar para capturar las bellas panorámicas del lugar, incluida la del último volcán de Cumbre Vieja, el Tajogaite, y la espectacular fajana de malpaís que dejó en dirección sur en septiembre-diciembre de 2021. Se observan los gases que todavía hoy, tres años después de interrumpir su erupción, emanan desde sus grietas. Aún viniendo de Lanzarote, la isla de los volcanes por excelencia, no deja de sorprender cómo cosa tan menuda, desde donde nos encontramos el Tajogaite parece pequeño e inofensivo, fue capaz de generar tanta destrucción.

🌲 Hay que seguir siempre cuesta arriba, con el sendero más roto de lo deseable y sin apenas zonas llanas que alivien el castigo. El alisio está en calma por lo que los suspiros y las bocanadas de aire se hacen más presentes como banda sonora mientras sorteamos plataneras, caserones en recónditos lindes del acantilado del Time, el asombroso pinar canario que a estas alturas (700-800 metros del nivel del mar) nos mima con su sombra y la apoteósica aparición de la isla de La Gomera en el horizonte atlántico.



La Torre del Time significa el segundo descanso, más prolongado que el primero porque toca recobrar energía: huevos duros, frutos secos, agua y algún electrolito que el senderista Noguera se agenció en el Decatlon de Arrecife.

El mirador de la torre te sitúa en el territorio recorrido 7,8 kilómetros después. Comprobamos que el escenario resulta muy parecido y que para otra ocasión no sería mala idea iniciar la etapa en este punto: no vas a perderte nada reseñable porque la ubicación de la torre es estratégica ofreciéndote una panorámica perfecta, te ahorra el sobreesfuerzo inicial y te permite llevar menos carga de avituallamiento.
Probablemente esta zona, alzada sobre el nivel del mar a unos 800-900 metros, sea de las más bellas de toda la etapa…

…lo que conlleva a querer echar el ancla, acurrucarte y dormirte una siestita bajo la sombra del pinar. Sin embargo, caminantes, hay camino y nosotros, además, tenemos un sensei que nos empuja a seguir adelante. El sensei es Varo de Castro, nuestro Shackelton, quien desde que observa la mínima huella de fragilidad nos atiza con sabiduría «vamos señores, arriba, vamos señores, paso a paso».
Ciertamente, es una suerte contar con un ángel atizador en la expedición: despeja las dudas e inflama el ánimo. Sólo nos queda obedecer: «¡¡¡Sí, sensei!!!«.
Del Risco de las Pareditas a los Pinos Gachos
Superado el millar de metros de altura, el ritmo tan firme y constante de las primeras horas de camino se hace más pesado e irregular. El oxígeno empieza a hacerse el remolón, hay que buscarlo, cargar los pulmones y avanzar por tacadas de zancadas: ahora 8-10 pasitos, parón para recobrar el aliento, y venga, otras 8, 10, 12 zancadas y avanzando que es gerundio. El castigo es de los que deja huella y no hay consuelo paisajístico por muy indómitos que sean los parajes que atravesamos.



Varo de Castro informa de la altitud «vamos por 1700, vamos señores, vamos» y restamos 2426 menos 1700…»otros 700 de escalada…y no siento las piernas». El cuerpo está fundido y conviene no perder de vista que hay que reponer: bocata de pollo y las albóndigas que vienen en tupper preparaditas de casa, agua y un puñado revitalizador de pasas, nueces y almendras. Y a seguir hasta coronar el espacio de los pinos gachos, sobrenombre de estos ejemplares al ver mermado su porte por los incendios.

En cada zig zag creemos divisar la cumbre, pero al doblar la última curva, catacrak, otro risco un pelín más alto. La sombra del muro maratoniano es alargada y empieza a hacer acto de presencia: las piernas son plomos, cada vez cuesta más hinchar el pecho y los pasos son más perezosos. Toca apretar el maxilar y avanzar, avanzar, avanzar.

El espeso y tupido verdor ha ido mutando en escenario lunar, martiano. Los pinos desaparecen de escena traspasando el protagonismo a los matorrales agazapados en las aristas de los acantilados. Leímos que era la antesala al Roque de los Muchachos, no obstante, continuamos sin el menor rastro de los enormes telescopios del Observatorio del Astrofísico de Canarias. ¿Será después de esa curva?
Coronamos el Roque de los Muchachos
Pues sí, los telescopios gigantes aparecieron tras doblar la última curva del penúltimo acantilado y lejos de ser un espejismo era verdad verdadera: ¡llegamos! Nos las prometíamos muy felices, ¿tal vez 2-3 minutos de caminata? Pues va a ser que no: desde que veas los artefactos que escudriñan el Universo hasta que definitivamente tus huesos descansen a la sombra del Roque de los Muchachos pasarán 15-20 minutos.

El sol ha pegado con justicia durante toda la jornada y ahora un nubarrón sobrevuela el escenario. La niebla se hace dueña y señora del Roque de los Muchachos y así sin previo aviso se viene un descenso brusco de las temperaturas: los plácidos 20-22º caen en picado a los 4-5º y desde que coronamos el Roque superando la última tachuela de asfalto (700 metros), el frío se torna insoportable. ¡Abrígate a la mayor brevedad!


Han pasado 9 horas y 10 minutos desde que arrancáramos a caminar en el Puerto de Tazacorte con 10-12 kilos en nuestra espalda. Nuestra idea era continuar 12 kilómetros más cresteando la Caldera hasta el Refugio de la Punta de los Roques, sin embargo, son las 16:15 y la puesta de sol será a las 18:20.
Lo más sensato es cambiar de planes y volver a Los Llanos para cenar y descansar bien de cara a retomar el GR 131 al día siguiente en el Refugio del Pilar con destino al Faro de Fuencaliente. Y hete aquí que tiritando, increíble el cambio de temperatura, marcando el teléfono del taxista apareció Anne Marie, una senderista austriaca, a la que solicitamos cuando iba a subirse a su coche si podía dejarnos donde fuera su destino a nivel del mar: Santa Cruz de La Palma o en cualquier otro sitio.
¡Qué carita tendríamos y qué suerte la nuestra que el destino quiso que Anne Marie respondiera «sí, suban» y tuviera su alojamiento en Los Llanos! ¡Viva Anne Marie! Llamando a Vagamundos para pedir cama y al Restaurante El Duende (google map con horarios y teléfono) donde recobrar el aliento y el alma con los guisos extraordinarios de Pedro Castillo.


Noguera y Sensei Varo de Castro pudieron darse el homenaje maridando los platazos con unas 1906 de Estrella heladas. Quien firma este post tuvo que conformarse con una ducha fría y a duras penas consumir agua y dos plátanos por la afección de un virus que tuvo que venir la noche previa al viaje.
Cremajes, posición horizontal, las piernas ligeramente alzadas para drenarlas, mantita y a conciliar el sueño a la mayor brevedad que mañana toca la etapa 3 entre el Refugio del Pilar y el Faro de Fuencaliente.
Vivido: la etapa 1 aconteció entre las 7:05 y las 16:15; el viaje en coche con Anne Marie entre las 16:30 y las 18:20; la cena en El Duende y el descanso en Vagamundos de las 18:30 en adelante de este martes 19 de noviembre de 2024.
Etapa 1 del GR 131: Puerto de Tazacorte-Roque de los Muchachos
🛩️ Viajar a La Palma con Binter Canarias
🛏️ Hostal Vagamundos de Los Llanos
🗾 Descarga la ruta oficial desde la web del Ministerio de los Caminos Naturales