Este planazo en el suroeste mágico de Lanzarote combina paisajes volcánicos, mar embravecido, playas solitarias y gastronomía de altura.
Deja el coche en el Mirador de la Playa de Janubio ([mapa]) y recorre la playa de arena negra y espuma blanca. Caminar por la orilla es como sentirse gaviota, disfrutando de la humedad, el aroma a salitre y algas. Hacia el interior, surge la espectacular laguna de Janubio, que nutre a las Salinas de Janubio.
La fuerza de los Hervideros
Desde Janubio, sigue la carretera (actualmente cerrada al tráfico) hasta Los Hervideros. Allí, el mar choca con la costa volcánica en un espectáculo de fuerza y sonido digno de película.

En apenas 15 minutos llegarás a este litoral resquebrajado por la lava. Cada ola se estrella con furia contra las rocas. Observa el fenómeno natural, pero respeta los límites y mantén precaución.
Soledad y atardecer en Playa Montaña Bermeja
A solo 10 minutos al oeste de los Hervideros se encuentra la Playa Montaña Bermeja. El paseo por la carreterita limitada por malpaís volcánico permite disfrutar de la visión de César Manrique plasmada en la vía.
Este rincón salvaje es perfecto para un atardecer inolvidable.

Arroz ante el Salinar: Mirador Las Salinas
Desde Bermeja, regresa a Janubio y toma el coche hasta el Restaurante Mirador Las Salinas (90 segundos). Los arrozazos del chef Iván Dini son el broche perfecto tras la jornada: cocina cuidada, productos frescos, pescado, marisco y especialidad de la casa, los arroces.

Para cerrar la jornada, da un paseo entre los cocederos y monturros de sal. Disfruta del atardecer sobre las Salinas de Janubio. Paisaje, naturaleza y gastronomía combinados con autenticidad.
