Tu Guía en Lanzarote

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Resintonizando desde el Mirador de Ye: abrazado a las islas del Chinijo sobre el Atlántico

Resintonizando desde el Mirador de Ye: abrazado a las islas del Chinijo sobre el Atlántico

A veces basta con ganar altura para volver a encontrarse. Subir a determinadas cotas —y, sobre todo, a miradores excepcionales— ayuda a resintonizar con uno mismo. El Mirador de Ye permite hacerlo desde un balcón privilegiado incrustado en el Risco de Famara, con el Atlántico desplegado a los pies y las islas del Archipiélago Chinijo como primer reclamo visual.

Pero no es el único atractivo. Bajo el risco se extiende el territorio conocido como Bajo el Risco. Allí descansan la playa del mismo nombre, las históricas salinas de Gusa —las primeras de Canarias— y una lengua de lava milenaria que descendió desde el cercano volcán de La Corona.

Panorámica de las islas del Archipiélago Chinijo desde el Mirador de Ye. Fotografía: Lanzarote3.com
Panorámica de las islas del Archipiélago Chinijo desde el Mirador de Ye. Fotografía: Lanzarote3.com

Las nubes se enredan en el macizo de Famara, creando una explosión de color que salpica sus contornos rocosos. El Risco es también una cuna de biodiversidad. Líquenes, tabaibas y orchilla destacan en el entorno inmediato del mirador, aportando textura y vida a la panorámica.

Brumas enredadas en el Risco de Famara. Fotografía: Lanzarote3.com

Por estos lares ascendían las mujeres gracioseras, con sus cestas de palmito cargadas de pescado. Recuperaban el resuello justo al llegar al balcón de Ye, ese mirador con forma de L desde el que ahora contemplamos el paisaje.

Mujeres gracioseras bajando el Risco de Famara. Fotografía: Javier Reyes.
Mujeres gracioseras bajando el Risco de Famara. Fotografía: Javier Reyes

El sendero, también conocido como Camino de las Curvas, era la única vía que tenían las gentes de La Graciosa para intercambiar su pescado por papas, tomates, grano y cebollas. Al repasar la travesía, resulta impresionante: al alba, la barca hasta la playa Bajo el Risco; luego, el ascenso cargadas de pescado; la llegada al Mirador de Ye; y la caminata de cinco kilómetros hasta Haría para hacer el trueque antes de emprender el regreso.

Lo que antes se subía… ahora se baja. En la playa Bajo el Risco prendían hogueras —conocidas como tegalas— que servían de señal a los marineros gracioseros. Así podían recogerlas y llevarlas de vuelta a La Graciosa.

De La Graciosa a la playa bajo el Risco y a ascender el macizo cargadas de pescado. Fotografía: Lanzarote3.com
De La Graciosa a la playa bajo el Risco y a ascender el macizo cargadas de pescado. Fotografía: Lanzarote3.com

Volvemos la mirada a Caleta del Sebo, capital graciosera, que parece una maqueta de casas entre calles de arena. Las olas rompen en Montaña Amarilla y la línea de Playa Francesa marca el horizonte. Al fondo, cuando las nubes se levantan, Montaña Clara, el Roque del Oeste y el perfil de Alegranza completan la panorámica.

Risco de Famara y las islas del Archipiélago Chinijo. Fotografía: Lanzarote3.com
La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Oeste, Alegranza. Fotografía: Lanzarote3.com

“¡Qué necesidad!”, le decía una de aquellas mujeres gracioseras a su hija, cuando esta le contaba que iba a bajar el Risco por amor a la naturaleza. Hoy, 60 años después, volvemos al terreno quebradizo e indomable para resintonizar, poner las cosas en su sitio y comprobar que cualquier tiempo pasado fue… peor.

Conviene recordarlo cuando la melancolía acecha. Vuelve al Mirador de Ye y sigue con la vista el Camino de las Curvas, imaginando las huellas de quienes lo recorrieron antes.

Vivido: Miércoles 28 de enero de 2026 entre las 11:15 y las 12:00 del mediodía.


📌 Info práctica: Mirador de Ye

📍 Al Mirador de Ye se llega caminando desde el Camino Las Rositas. Justo ahí debes aparcar [MAPA]

🕛 Acceso libre con luz solar

📸 Ideal para fotografía de paisaje

🥾 Recomendable calzado cómodo porque la vereda del Camino de las Rositas (unos cinco minutos) es pedregosa.

🕵️ Mejor a partir del mediodía, cuando el risco suele despejarse

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