El Camino de Santiago de Gran Canaria es el único itinerario jacobeo homologado fuera de la Europa continental, gracias a una bula papal otorgada en 1965. El trazado oficial conecta los pueblos de Tunte y Gáldar, que alojan en sus cascos históricos sendas iglesias dedicadas al apóstol. Sin embargo, muchos peregrinos deciden comenzar su travesía desde el Faro de Maspalomas. Eso hicimos.
🥾 Una aventura de 66,96 kilómetros que atraviesa el pequeño continente de Gran Canaria
El Faro de Maspalomas, sus dunas y su oasis. La Caldera de Tirajana, preñada de cardones y vinagreras gigantescas. Sus muchos puentes. La Necrópolis de Arteara y sus mil palmeras. Los tejados de las casitas de Fataga. Los adoquines de Tunte. El caserón de Rural Suite Tunte. La carne de cabra del Bar de la Esquina. La tarta de Santiago de las seis de la mañana. La Vía de la Plata. La Ventana del Nublo que mira al Nublo, al Bentayga y al padre Teide. Los Llanos de la Pez. La Cruz de Tejeda. La hidroterapia en la piscina del Hotel El Refugio. El atardecer de otra galaxia desde el Parador de la Cruz. Los cencerros que abrieron el nuevo día. Los Pinos de Gáldar. Los pueblitos desparramados de la Gran Canaria rural. Las plataneras. La Calle Larga. Y la Iglesia de Santiago.
Una travesía que condensa la isla entera en tres jornadas y un mismo pulso: el del camino.
🧭 Cómo preparar tu Camino de Santiago de Gran Canaria
✈️ Vuelos: Gran Canaria está conectada con decenas de aeropuertos europeos y nacionales. Encuentra la mejor opción en Skyscanner. Entre islas: Binter Canarias; Canary Fly.
🚌 Transporte: Desde el aeropuerto, unos 40 min en guagua hasta el Faro de Maspalomas (línea 66, Aeropuerto – Faro de Maspalomas). Consulta rutas y horarios en Guaguas Global.

🏨 Alojamientos recomendados:
- Maspalomas: amplia oferta junto al mar (consultar Booking).
- Tunte: Rural Suite Santiago de Tunte, el preferido por los peregrinos, un auténtico lujazo.
- Cruz de Tejeda: Hotel El Refugio, descanso de altura.
- Gáldar: pequeños hostales y casas tradicionales (sugerencias para peregrinos).
- Las Palmas: perfecta para alargar la estancia con playa y vida urbana (consultar Booking).
✍️ Camino de Santiago de Gran Canaria: del Faro de Maspalomas a Gáldar
Aterrizamos en Gando, tomamos la guagua 66 directa al Faro de Maspalomas y, tras comprar agua en el primer supermercado, nos atamos los cordones y pusimos los cronos en marcha. Todo bajo la espigada figura del faro que guía los mares atlánticos desde el 1 de febrero de 1890. 📖 (Historia del Faro de Maspalomas)

Iniciamos el Camino de Santiago de Gran Canaria evocando la travesía de aquellos marineros gallegos que se las vieron y se las desearon en alta mar: “Cuenta la leyenda que, a finales de la Edad Media, un barco fue sorprendido por una gran tormenta al sur de Gran Canaria. A bordo viajaban marineros gallegos, devotos del Apóstol Santiago. Tras sus plegarias, lograron salvar la vida y cumplieron su promesa: llevar la figura del santo a lo más alto de la tierra que habían avistado”.
Lo más alto que alcanzaron con la vista fueron las montañas y acantilados de Tirajana, donde se levantó una humilde ermita dedicada al Apóstol Santiago, pronto convertida en lugar de peregrinación. Con el paso de los siglos, la imagen viajó a la Iglesia de Tunte, donde descansa desde 1850.
Allá que vamos, caminito a Tunte, enfilando nuestros pasos hacia la Caldera de Tirajana, mientras el turisteo pasea por la playa y el bulevar que bordea el Oasis de Maspalomas. Un ecosistema único que combina palmeral, charca y dunas, hogar de una valiosa biodiversidad donde conviven aves migratorias, insectos endémicos y una flora resistente al viento y la sal.

Ojito, que nos adentramos en la enorme depresión de la Caldera de Tirajana, un anfiteatro natural de 35 kilómetros cuadrados rodeado por riscos imponentes donde se condensan los tres ciclos magmáticos de Gran Canaria.
Las formaciones más antiguas se remontan al Mioceno, entre 9,5 y 14,5 millones de años. De esa época datan las coladas tabulares de fonolitas, con sus característicos tonos verdes y grises, y las ignimbritas rojas que asoman con fuerza a lo largo del barranco de Fataga y en el flanco occidental de la caldera.

Por delante, una docena de kilómetros entre cardones gigantescos, tabaibas y vinagreras XXL. La pendiente, gradual y sostenida, se deja llevar hasta la boca de entrada a Arteara, el siguiente núcleo habitado tras dejar atrás el bullicio turístico de Maspalomas.
Nuestra senda, la S-54, está perfectamente señalizada: postes, paneles informativos y, cómo no, la flecha amarilla que guía a los peregrinos desde tiempos antiguos por el Camino de Santiago de Gran Canaria.


Tras el Faro y el Oasis, el siguiente hito del camino son los Muchos Puentes: un acueducto adosado a los costados rocosos de la Caldera de Tirajana, levantado piedra a piedra por auténticos titanes cuyo propósito era llevar el agua hasta los habitantes de Maspalomas.
Aminoramos el paso. Alzamos el mentón. Y, boquiabiertos, contemplamos la magnitud de esta obra que desafía el vacío y el tiempo…



Inmersos en la Caldera de Tirajana, coincidimos en la semejanza con el Barranco de Tenegüime, al noreste de Lanzarote. Ambos comparten ese aire de grandeza mineral y de paso hacia la altura: Tenegüime, antesala de las Peñas del Chache, y la Caldera de Tirajana, preludio del Pico de las Nieves, techo de la isla canariona.



En la aparente nada, en plena naturaleza salvaje del Parque Natural de Pilancones, emerge un florido vergel. Entre la tupida vegetación y los robustos ejemplares de phoenix canariensis, la elegante palmera canaria, asoman los caserones diseminados que anuncian la llegada al Barranco de Fataga, un oasis verde que rompe la aridez del sur grancanario.


Erguidas y fachentas, las palmeras dominan el escenario desde tiempos inmemoriales. Las primeras referencias a los palmerales del sur grancanario quedaron registradas por Plinio el Viejo en el siglo I de nuestra era, testimonio temprano de este paisaje que sigue deslumbrando dos milenios después.

No solo las palmeras llevan milenios por estos lares. A unos pocos pasos del sendero aparecen los vestigios de los primeros pobladores de Gran Canaria, que habitaron la Caldera de Tirajana siglos antes de la llegada de los conquistadores europeos.
La Necrópolis de Arteara, el gran cementerio aborigen de Gran Canaria
A los pies del caserío de Arteara, en pleno corazón de la Caldera de Tirajana, se extiende uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de Gran Canaria: la Necrópolis de Arteara, un espacio funerario milenario que ocupa cerca de dos kilómetros de largo por uno de ancho. Los peregrinos podrán admirar el lugar desde un mirador elevado sobre el escenario.

Construida sobre un antiguo malpaís, esta vasta necrópolis aprovecha la abundancia de piedra suelta y la dureza del terreno para dar forma a más de un millar de túmulos funerarios. Cada uno de ellos protege los restos de los antiguos canarios, algunos individuales, otros colectivos, en estructuras de piedra volcánica que adoptan formas troncocónicas u ovoides según el relieve.

Según explica el portal científico Memoria Digital de Canarias: «…los cuerpos se depositaban sobre el suelo o sobre tejidos vegetales, y se cubrían con lajas de fonolita rojiza que conformaban la parte externa del túmulo. En el sector sureste se han hallado enterramientos especialmente antiguos, datados en el siglo V a. C., lo que sitúa a Arteara entre los testimonios más tempranos de la vida en la isla».

Una antigua muralla de piedra seca rodea el conjunto, subrayando el valor simbólico y espiritual que este espacio tuvo para los antiguos habitantes de Gran Canaria. El contraste entre la dureza basáltica del terreno y el verde palmeral del barranco acentúa la belleza de un lugar donde la historia y el paisaje se funden de forma sobrecogedora.

La estrecha vereda conecta el Mirador de la Necrópolis con la frontera del pago de Arteara, custodiado por altísimas palmeras y una colección de tuneras en la que anida la cochinilla, ese insecto preciado en tiempos pretéritos para extraer el carmín.

Llegamos al “paradise” de Arteara tras 17 kilómetros de caminata. Un merecido kit kat —a base de albóndigas, pan, tortilla y frutos secos— devuelve la energía a tres bastones y un destino.

Coquetas casitas de piedra y madera, tejados de teja en tonos de naranja suave y estrechas callejuelas por las que se cuela el alisio, haciendo resonar las hojas del palmeral en una sosegante banda sonora. Arteara es paz absoluta.
Apetece poner una pica bajo una sombra, abrir un buen libro y leerlo en posición horizontal mientras el aleteo del palmeral te adormece. Sin embargo, toca levantar el vuelo —las piernas, para ser exactos— y reanudar el camino hacia Tunte, destino que obliga a llegar antes de la puesta de sol. Un detalle crucial a la hora de planificar tus etapas del Camino de Santiago de Gran Canaria (consultar horario de la puesta de sol).
En la salida del pueblo, justo frente al Camel Safari, el Camino de Santiago retoma su curso y empieza a mostrar los dientes. A partir de este punto, la ruta se endurece para ganar altura por la empinada Cañada de los Caserones.


Sin prisa, pero sin pausa, sorteamos el terreno que nos conduce hasta Fataga, el encantador pueblito de tejados rojizos, artesanía popular y alma de cruce de caminos.



Hay un bar junto a la gasolinera del pueblo donde despachan quintos de cerveza y menú del día. Un alto perfecto para la segunda —y última— parada de la jornada senderista. Quizá por efecto de los quintos, nos liamos y, en lugar de bordear la iglesia hacia las entrañas de Fataga, tomamos la cuesta equivocada y perdimos el rumbo.
Menos mal que uno de los tres tiene dotes de sabueso. Varo De Castro olfatea el terreno, lo interpreta y da con la solución. «Muéstranos el camino, Sensei, ¡qué grande eres, De Castro!».


Reincorporados a la vereda S-54, encaramos la segunda tachuela del día: la Cuesta de Fataga. Se agradecieron las nubes, porque el ascenso —largo y tortuoso— exige piernas y paciencia. Son cuatro kilómetros de subida intensa bajo un bochorno persistente: apenas corre el aire por esta zona, el alisio se detiene en la cumbre. Solo arriba, en una planicie de pinos, encontramos alivio… y a Tunte a nuestros pies.


Tunte. Una imagen de San Juan, desniveles que evocan al Angliru, calles adoquinadas, caserío señorial y, cómo no, otro bar en la esquina: Bar las Cuatro Esquinas.



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🧭 Info práctica — Etapa 1: Faro de Maspalomas → Tunte
- Distancia total: 28,65 km
- Altitud mínima: 7 m
- Altitud máxima: 960 m
- Desnivel acumulado: 1.155 m
- Ascenso: 9,29 km
- Descenso: 3,11 km
- Velocidad media: 4 km/h
- Duración real: 8 h (de 9:30 a 17:30)
- Fecha de la travesía: Miércoles, 15 de octubre de 2025
🏡 Nuestro refugio en el camino: Rural Suite Santiago de Tunte
A escasos pasos —literal— del final de la primera etapa del Camino, detrás de la iglesia de Tunte, nos esperaba Rural Suite Santiago de Tunte, un alojamiento con alma: acogida, encanto, cercanía, naturaleza y descanso.
Ubicado en el corazón del histórico pueblo de Tunte —antiguo asentamiento aborigen y actual capital de las Tirajanas—, este complejo rural combina el respeto por la arquitectura tradicional con el confort moderno.

Nos alojamos en el Apartamento Pancho Guerra, amplio, luminoso y con vistas a la montaña y al caserío de Tunte. Dispone de cocina equipada, baño completo, salón-cocina y una pintoresca buhardilla de madera con cama doble.
¿Recuerdan que en la expedición había un hurón? Varo De Castro entró al Pancho Guerra, interpretó el terreno, ascendió la escalerita de madera y se hizo con la buhardilla. ¡Merecida!

Perfecto para grupos o familias (hasta 6 personas), con detalles que se agradecen tras una jornada intensa de senderismo: toallas suaves, aire acondicionado, calefactor, Wi-Fi y silencio.
Reserva tu refugio en el Camino
💶 Desde 90 €/noche
📍 Detrás de la iglesia de Tunte – San Bartolomé de Tirajana
🌐 Rural Suite Santiago de Tunte: Web oficial de Rural Suite Santiago de Tunte
📱 Contacta por WhatsApp con Rural Suite Santiago de Tunte: +34 669 029 814
Aseados y reconfortados, estiramos las piernas por el centro del pueblo y aprovechamos que la iglesia estaba abierta para la misa de las 18:30. Entramos a saludar a Santiago el Chico, que nos aguardaba en silencio bajo la luz tenue del atardecer.

En el casco urbano hay una pequeña tienda, pero si te la encuentras cerrada —como nos ocurrió a nosotros— siempre queda la tiendita de la gasolinera DISA de Tunte. Allí aprovisionamos el agua del día siguiente antes de acomodarnos en la terraza exterior del Bar de las Cuatro Esquinas (mapa): ropavieja, estofado y una carne de cabra para chuparse los dedos.


La jornada terminó con una última tertulia en el patio interior del Rural Suite, donde coincidimos por primera vez con Lorenzo y Giulia, dos jovenzuelos italianos que, como nosotros, van en pos de Gáldar.

Varo se retira a su buhardilla —es un señor—, mientras los otros dos bastones descansarán en la planta principal del apartamento. Más pronto que tarde, porque mañana toca madrugar: el amanecer será a las 6:00, justo cuando la Tarta de Santiago de la Panera de Tunte empiece a salir del horno. “Sí, yo me encargo”, dijo el más responsable del trío, comprometiéndose a poner el despertador para ir en busca del dulce.
🥾 Etapa 2: Tunte – Cruz de Tejeda
La Panera de Tunte abre puntual (mapa), a las 6 am, y puntuales también se arriman a sus dominios los trabajadores de la cumbre grancanaria y los inquietos jubilados que cuidan de la huerta subidos a su Toyota. Ellos se nutren de cortados manchaditos, carajillos sin café y bocadillos de chorizo de Teror —¡a las seis de la mañana, salud!—. Nosotros, a por nuestra tartita de Santiago.

Café humeante, unas porciones de la tarta esponjosita, cremajes, agua… todo listo. Vamos que nos vamos, vamos que ascendemos a la cumbre. Nos esperan la Vía de la Plata, la Ventana del Nublo, los Llanos de la Pez, el Padre Teide entre un mar de nubes y la Cruz de Tejeda. Hemos descansado como reyes en Rural Suite Tunte. Da cosa cerrar el portón, pero es lo que toca.



Hoy nos toca el sendero S-50, que retoma nuestros pasos del día anterior para salir de Tunte rumbo a la cumbre. El recorrido arranca junto al cementerio del pueblo y se empina sin tregua en un ascenso continuo y prolongado hasta los Llanos de la Pez. Sí, desde el minuto uno, la ruta se presenta tan hermosa como exigente.



A los diez minutos de iniciada la marcha, la tarta de Santiago ya es historia. La respiración se acelera, algún jadeo se escapa. No conviene cebarse: ritmo Indurain, piano, piano. En el kilómetro 4 comienza la Vía de la Plata, un camino real sobrecogedor, otra obra de titanes levantada cuando la necesidad apretaba y la comunicación y el trueque eran cuestión de supervivencia.




—“¡Qué necesidad!”, nos dirían quienes lo transitaban antaño, cargados con sus carromatos o arreando cabras.
—“Porque es puro y verdadero”, les responderíamos hoy, necesitados nosotros de escapar del asfalto.
Cada uno en su mundo, en el que le tocó vivir. Así que seguimos andando tras coronar la Vía de la Plata y tomar un breve desvío hacia la Ventana del Nublo. Merece la pena asomarse a este ventanal natural: un enorme pedrusco panorámico que enmarca al Nublo, al Bentayga y al Padre Teide (Tenerife), que se despereza entre las nubes dormilonas que aún no terminan de levantar el vuelo.

Giulia y Lorenzo se están haciendo un book fotográfico en este enclave instagrameable. Volvemos a la vereda S-50 y, unos metros más adelante, nos cruzamos con un grupo escolar que aprende Conocimiento del Medio… en el medio.
Próxima estación: los Llanos de la Pez y El Garañón, que traen bajo el brazo la postal eterna del Nublo y el Teide y… ¿La Palma? ¿La Gomera? En el horizonte apareció otra isla, y desde ese instante se desató un debate sesudo y morrocotudo entre bastones. La discusión, lejos de resolverse, se reanudó en distintos momentos de aquella jornada… y también de la siguiente.




A estas alturas, quien firma esta crónica ya había recorrido este Camino en 2022 y recordaba que la etapa rumbo a la cumbre era un dispendio de belleza. Y vaya si lo es. A veces las segundas partes, como en El Padrino, resultan mejores: estos 17 kilómetros entre Tunte y la Cruz de Tejeda son, sencillamente, monumentales.

Quienes desayunaron a las seis de la mañana en La Panera de Tunte se aplican ahora en cuidar el bosque, limpiando el secarral y los matojos que serían gasolina en cualquier conato de fuego veraniego. Resuenan los cencerros del ganado que sortea los acantilados, en cuya franja derecha asoma Las Palmas.

Un último esfuerzo nos sitúa a las puertas de la Cruz de Tejeda. “Vamos, bastones, la cruz está al otro lado”, anima el hurón, sediento ya de electrolitos cerveceros.


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🧭 Info práctica — Etapa 2: Tunte → Cruz de Tejeda
- Distancia total: 16,81 km
- Altitud mínima: 896 m
- Altitud máxima: 1725 m
- Desnivel acumulado: 1.012 m
- Ascenso: 8,07 km
- Descenso: 3,53 km
- Velocidad media: 3,3 km/h
- Duración real: 5 h (de 8:00 a 13:00)
- Fecha de la travesía: Jueves, 16 de octubre de 2025
🏡 Nuestro refugio en el camino: Hotel El Refugio
Apenas doscientos metros separan la Cruz de Tejeda del Hotel El Refugio, una preciosa casona del siglo XIX que parece hecha a medida para quien llega con la mochila llena de polvo y las piernas pidiendo tregua.
Ubicado en pleno Parque Rural del Nublo, este alojamiento respira autenticidad canaria: piedra, madera y silencio, con el aroma del pinar entrando por las ventanas. Un lugar para desconectar y reconectar, en el corazón de las Montañas Sagradas de Gran Canaria, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Nos alojamos en una de las buhardillas para senderistas, situadas en el ático del hotel. Pequeñas, acogedoras, con techos bajos e inclinados, son perfectas para pasar la noche tras una larga etapa. Disponen de baño privado, calefacción, productos de aseo y acceso a una zona común con café, té, Smart TV y terrazas con vistas a la Cruz de Tejeda.
El Refugio cuenta además con piscina que nos vino especialmente bien justo tras el check in (regeneramos las piernas), amplias terrazas y salones donde el tiempo parece detenerse. Ideal para compartir una cerveza, secar las botas o simplemente dejarse envolver por el sosiego de la cumbre.

💶 Desde 75 €/noche
📍 A 300 m de la Cruz de Tejeda – Parque Rural del Nublo
🌐 Hotel Rural El Refugio: web oficial
En la terraza de la buhardilla coincidimos con un londinense afincado en Tinajo que afronta su tercer GR-131 en Gran Canaria, tras los de Lanzarote y Fuerteventura. Nos relata la formidable ascensión de su primera etapa, entre Agaete y Artenara, atravesando el Parque Natural de Tamadaba. Se nos ponen los dientes largos. Será nuestra próxima ruta. Soñando despiertos hasta el atardecer al que acudimos atraídos como un imán.

¿A qué no saben qué nos ocupó el atardecer? La gran cuestión del día: ¿era La Palma o La Gomera la tercera isla que emergió en el horizonte al mediodía? Un joven terció en el debate, pero ni con su intervención hubo unanimidad.
El Refugio cuenta con restaurante propio que hace de bistró francés en lo alto de Gran Canaria. Cenamos correctamente. Tartar de tomatitos y un pollo rico.


Cargamos baterías. Toque de queda. Hay que descansar: mañana nos espera el punto y final, un descenso vertiginoso hacia Gáldar. “Buenas noches, bastones… sueñen bonito.”
🥾 Etapa 3: Cruz de Tejeda – Gáldar
Amanece en la Cruz de Tejeda, donde rebota el eco de los cencerros del ganado que recorre los montes cercanos. Dos de los tres bastones desayunan en El Refugio mientras el tercero hace el petate.

Partimos desde donde lo dejamos ayer: la Cruz de Tejeda. La vereda comienza justo detrás del Parador, en paralelo a los puestos del mercado. La estrecha senda ascendente conecta el Monte Constantino con el mirador de la Degollada de las Palomas, entre pinos y vegetación frondosa. Amanece nublado y no podemos despedirnos del Nublo ni del Bentayga, aunque los riscos contiguos a la ladera nos regalan estampas sorprendentes.


Alternamos pistas de tierra y alfombras de hojas secas de pino con veredas de rofe volcánico, recorriendo la franja que separa la Cruz de los Moriscos de los colosales Pinos de Gáldar.



Justo antes de adentrarnos en la maraña de los Pinos de Gáldar, los pajaritos cantan y las nubes comienzan a levantarse. A nuestra derecha se distingue El Confital, en calma chicha. «Las Canteras está tendida, chicos», nos conjuramos, listos para poner el broche final a este Camino de Santiago.

Con el cielo abierto, limpio y azul, la travesía se disfruta al máximo, aunque el descenso es tan pronunciado que apenas podemos levantar el mentón.

Superado el tramo de los Pinos de Gáldar, la etapa pierde algo de fuerza al discurrir en gran parte por asfalto. Una pena, porque los paisajes de la Gran Canaria rural bien merecerían una vereda más próxima al terruño.


Los kilómetros avanzan y el asfalto, además de restar ese puntito a la etapa, castiga las piernas de los caminantes. Superamos el Monte Pavón, San José de Caideros y el Saucillo.



Las siguientes estaciones son la inenarrable Hoya de la Pineda y el pago de Anzofé, también conocido como Anzo. La vereda, además de pronunciada, es estrecha; hay que mantener un ojo en el camino y otro en el horizonte, que nos señala la cercana ciudad de Gáldar.


La civilización aparece tras Anzo: la autovía previa al templo jacobeo de Santiago de los Caballeros de Gáldar. En el camino fincas y haciendas, casonas transformadas en señoriales alojamientos rurales, plataneras y viejos campos de fútbol de tierra.




La Calle Larga hace de pasarela. Los senderistas con su calzado polvoriento y sus maltrechas caderas recobran la sonrisa al ver el final a tres zancadas mal contadas.

El Templo de Santiago de los Caballeros de Gáldar, arquitectura neoclásica con detalles barrocos, se erige sobre el antiguo palacio de los Guanartemes desde la Conquista (finales del siglo XV). Con tres naves, seis capillas laterales por lado, torres gemelas de 35 m y un órgano Walcker de 1912, es joya patrimonial de Canarias.

Declarado Templo Jacobeo «In Perpetuum» en 1992 y Santuario en 2022, es punto final del Camino de Santiago de Gran Canaria. Miles de peregrinos visitan la iglesia desde la primera bula papal de 1965, ganando el jubileo.
Aquí llegamos el viernes 17 de octubre de 2025 sobre las 14:00 poniendo el punto final a la tercera etapa del Camino de Santiago entre la Cruz de Tejeda y Gáldar. ¿Echamos la vista atrás? Ok, dale al play…
🧭 Info práctica — Etapa 3: Cruz de Tejeda → Gáldar
- Distancia total: 21,50 km
- Altitud mínima: 110 m
- Altitud máxima: 1711 m
- Desnivel acumulado: 304 m
- Ascenso: 2,62 km
- Descenso: 13,09 km
- Velocidad media: 4 km/h
- Duración real: 5 h (de 8:30 a 13:30-14:00)
- Fecha de la travesía: Viernes, 17 de octubre de 2025
¿Y después del Camino?
Cañas y chorizo con vistas al Templo en la misma Plaza de Santiago (mapa), guagua a Las Palmas, nos bajamos en el Auditorio Alfredo Krauss, descalzos por la orilla desde la Cícer a Playa Chica, bañazos superiores, helados en la Heladería Peña La Vieja y refrigerio en la Plaza Santa Catalina antes de coger otra guagua desde el intercambiador al Aeropuerto para volver a Lanzarote.


66,96 kilómetros después, bajo la atenta mirada de la escultura de Lolita Pluma, volvemos a lo verdaderamente sustancial: ¿quién tenía razón? ¿Era La Palma… o La Gomera? Bastones forever and ever. ¿La próxima? «El Hierro», dejó caer el hurón De Castro.
🚶♂️ Tu ruta completa del Camino de Santiago de Gran Canaria
- Etapa 1: De Maspalomas a Tunte
- Etapa 2: De Tunte a la Cruz de Tejeda
- Etapa 3: De la Cruz de Tejeda a Gáldar
- Camino completo: Camino de Santiago de Gran Canaria — Crónica
- Alojamientos recomendados: