No pases de largo ante la ermita de Las Nieves como colofón a tu ruta norteña por Lanzarote. Eso hicimos aquel día en que inauguramos 2026, tras pasear por Chafariz en busca de su fuente milenaria y detenernos en el portal navideño de Haría.

Estratégicamente situada al borde del imponente macizo de Famara, a la ermita acuden peregrinos cada 5 de agosto en honor a la Virgen de las Nieves, pero también viajeros que la toman como referencia para despedir la jornada en las postrimerías del atardecer.
Las plegarias del pasado agosto, implorando lluvias para esta isla sedienta, encontraron sobrado cumplimiento en los últimos meses de 2025: Lanzarote está verde, verde, verde. Agita en la coctelera el verde, el azul del mar, el jable tostado, las montañas bermejas y las laderas y crestas ocres del Risco de Famara… el resultado es un misil contemplativo.

Apenas sopla el viento hoy; sin embargo, la humedad aprieta y obliga a subir la cremallera hasta el cogote. Enchaquetados, nos alzamos con precaución hacia la planicie del Risco de Famara. Miramos al norte y la imagen se congela, brutal: las aristas y recovecos del macizo, antesala de las islas, roque e islote del Archipiélago Chinijo. A saber, y en orden de aparición: La Graciosa, Montaña Clara, el Roque del Oeste y Alegranza.


¿Qué se siente aquí, acariciando las puertas del cielo? Da igual el número de veces que hayamos coronado el lugar: siempre vuelve el resuello. Aquel mismo asombro que dejó por escrito la viajera Olivia Stone al pasear por el Risco de Famara, en Tenerife y sus seis satélites:
«Nos quedamos estupefactos al descubrir que estábamos al borde de un precipicio, con uno de los paisajes marinos más espléndidos a nuestros pies. Rara vez he visto algo más bello que estas escarpadas rocas de color gris, rojo y pardo, rodeadas de azul. El cielo con nubes aborregadas, los islotes escarpados, de vivos colores y desiertos, engarzados como piedras preciosas en un mar turquesa… Más a regañadientes que nunca, nos vimos obligados a abandonar este paraje»

Nos resistimos a abandonar el enclave. La puesta de sol acontece a cámara lenta y aprovechamos los últimos rayos para identificar los pueblitos asentados en el jable: La Santa, Soo, Muñique, Tiagua, Mozaga, San Bartolomé…

A diferencia de aquel joven de la canción que se despedía de su madre porque todo se estaba poniendo demasiado oscuro, el paseo por el Risco de Famara y el knock knock en las puertas del cielo aclara la retina y el alma.
Vivido: 1 de enero de 2026 entre las 17:00 y las 18:15.
Info práctica
📜 Historia de la Ermita de las Nieves: siglos rogándole al cielo de Lanzarote por un poco de lluvia
🏜️ Horario de la puesta de sol en Lanzarote

🧣 Llévate abrigo. Allá en lo alto (estarás en torno a los 600 metros sobre el nivel del mar) sopla el viento y la humedad aprieta.